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Opinión: ¿La buena hora para Ibagué?

Como una estrategia de pensamiento creativo y mente abierta, a partir de hoy primero de enero de 2020 me declaro optimista con todo lo positivo que viene para la ciudad.
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
1 Ene 2020 - 18:43 COT por Ecos del Combeima

No es capricho, es que así nos estamos sintonizando los ciudadanos con las buenas noticias y acontecimientos de los últimos 60 días y que tienen relación directa con la gestión que comienza Andrés Fabián Hurtado, alcalde para Ibagué 2020/2023.

Salido de las entrañas del “Barretismo”, así el propio Oscar Barreto insista que ese término es un invento, porque en realidad lo que se está dando en la región es un cambio necesario de ideas y actitudes, encarnadas en nuevos protagonistas. Pensar en positivo que  sus líos con la justicia por cuenta de los piques ilegales en el aeropuerto de perales hace algunos años, no serán ningún obstáculo para que cumpla su mandato de cuatro años.

Continuamente Hurtado rompe su promesa de no mirar el retrovisor, porque cabalga sobre las falencias de su antecesor, pero el optimismo me impide pensar que pueda ser una manera de preparar el terreno ante futuras dificultades, que traigan consigo el incumplimiento de sus compromisos y promesas de campaña.

Para la conformación de su gabinete, es mejor pensar que  ha sido el producto de un análisis exhaustivo y concienzudo de todas y cada una de las hojas de vida, analizando y revisando perfiles,  competencias, estudios y experiencia requeridos para el cargo, como garantía de  buenos resultados y  gestión para la ciudad.

El empalme entre la administración saliente y la entrante, ha tenido la total difusión y los ciudadanos estamos enterados de las herencias y legados que tiene por enfrentar Hurtado, como por ejemplo llegar al 100% de la solución del suministro agua potable que se recibe en un 44%, los escenarios deportivos que les falta un 75% de inversión para su total recuperación y los 15 megacolegios de jornada única.

Por nada del mundo dejar perder la inversión de más de 13.645 mil millones que hiciera su antecesor para la elaboración del “Plan Maestro de Movilidad y espacio público”, catastro de redes de acueducto y alcantarillado, diseños detallados de la carrera 13 y la calle 103, estructuración del ente gestor y el estudio técnico, legal y financiero del Sistema Estratégico de Transporte Público.

La agenda conjunta entre alcalde y gobernador está garantizada, porque Ricardo Orozco, como nuevo gobernador de los tolimenses, pertenece al selecto grupo de la renovación en el Tolima, donde con Hurtado se cuentan como sus nuevos referentes. Así las cosas por cuatro años no veremos “peleas” y todo será consenso y beneficios para la ciudad.

Nos auguran cuatro años de armónica gestión con el Comité de Gremios Económicos, en aras a trabajar coordinadamente en una política económica  que conjure  las estadistas de desempleo que padece la ciudad. A la competitividad y el emprendimiento se les verán como una de las formas de alcanzar y superar el crecimiento y alcanzar el  tan cacareado “desarrollo” de los últimos 40 años.

Aquellos  medios de comunicación   que no tuvieron la oportunidad de “negociar pauta” con la anterior administración, ahora tienen  expectativas con el recién posesionado mandatario. Nuevamente mi decretado optimismo se niega  siquiera a pensar que tanta “inversión publicitaria” se pueda convertir en un obstáculo para que la prensa denuncie y ventile las irregularidades de la administración. Mejor pensar que tendremos un periodismo objetivo.

Con el anterior escenario, imposible no estar optimista y preguntarnos ¿la buena hora para Ibagué?

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Pero dejen de usar el agua, la vida y el ambiente para promover un gobierno que no le importó ninguna de las tres. Marchar está bien. Marchar con la misma bandera que usaron para llegar al poder, mientras se perdonan todos los daños que causaron, no es ambientalismo.

El Tolima es un territorio que entiende esto en carne propia. El departamento figura entre los principales productores nacionales de café, arroz, cacao y plátano. Es una despensa real del centro del país. Pero esa vocación productiva no siempre se ha traducido en cadenas de valor que beneficien primero a quien trabaja la tierra.

La experiencia exitosa de Medellín y Bucaramanga, enseña que esa transformación comenzó solo cuando sus dirigentes entendieron que compartían un mismo destino y decidieron actuar. Tolima e Ibagué, tienen la posibilidad de recorrer ese mismo camino.

Las redes sociales han amplificado los discursos más radicales, mientras que los algoritmos y la desinformación han encerrado a las personas en burbujas de fanatismo e información exprés.

El elector moderno es menos disciplinado, menos partidista y mucho más independiente que hace veinte años.

Lo que no resulta tan normal, es que esos cambios ocurran de manera tan abrupta que terminan pareciendo más una estrategia de mercadeo político que una convicción genuina.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.