Esa es la reforma que falta. No la de los títulos de propiedad, que sí son necesarios, sino la de la transformación productiva. Infraestructura de secado y almacenamiento. Procesamiento en origen. Crédito real y accesible.
Hoy, cuando entre al cubículo, pensaré en algo más importante que una campaña o un candidato. Pensaré en el país que quiero dejarle a mi hijo y a todos aquellos que vienen detrás de nosotros.
La incertidumbre electoral no es solo política. Para quienes tienen un negocio, tiene nombre propio: costo del dólar, reglas tributarias, carga laboral, acceso a crédito. Todo aquello que define si vale la pena contratar un empleado más, abrir una segunda sede o arriesgar capital en un nuevo proyecto.
No solo por su riqueza agrícola, ubicación estratégica y diversidad, sino porque empieza a consolidar su gobernabilidad territorial basada en un liderazgo institucional creciente, que abre espacios al empresariado, la academia y la misma comunidad.
La Alcaldía de Ibagué le otorgó a la empresa León Gráficas SAS un contrato por valor de $4.416.501.840, y la controversia surge porque, frente al proceso licitatorio, podría haberse dado un posible direccionamiento en los requisitos del pliego.
Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.
¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?
Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.