¿El enjambre de sismos en Chaparral anuncia un nuevo terremoto en el Tolima?
Chaparral atraviesa días de constante actividad sísmica. El municipio ha registrado un enjambre de temblores que mantiene la atención de sus habitantes y de los especialistas, mientras equipos del Servicio Geológico Colombiano adelantan labores de monitoreo para obtener información más detallada sobre el comportamiento de la actividad en esta zona del sur del Tolima.
La geóloga Martha Calvache, quien durante más de 35 años estuvo vinculada al Servicio Geológico Colombiano, explicó que los sismos son una manifestación de la energía que se acumula en el interior de la Tierra. Según la especialista, durante largos periodos pueden acumularse esfuerzos en determinadas estructuras geológicas hasta que las rocas alcanzan un punto de ruptura y liberan esa energía, generando los movimientos que se perciben en la superficie.
Calvache aclaró que el fenómeno no significa necesariamente que varias fallas geológicas “confluyan” en Chaparral. Explicó que el Tolima se encuentra en un territorio marcado por procesos geológicos desarrollados durante miles y millones de años, por lo que la actividad sísmica no está concentrada en un único municipio. De hecho, recordó que también se han registrado enjambres en otras zonas del departamento, como sectores de Planadas.
La experta señaló que tanto la cordillera Central como la cordillera Oriental cuentan con estructuras geológicas que han demostrado actividad sísmica. En el Tolima, estas condiciones se relacionan además con la presencia de volcanes y otras zonas de debilidad de la corteza terrestre.
“Una falla activa es esa zona que tiene esa capacidad de producir sismos”, explicó durante una entrevista con Ecos del Combeima.
Una de las principales inquietudes de la comunidad es si la sucesión de temblores puede representar una señal de que se aproxima un terremoto de mayor magnitud. Frente a esta posibilidad, Calvache explicó que cada sismo representa una liberación de energía y que el análisis de los enjambres permite a los especialistas estudiar los procesos que están ocurriendo en el subsuelo.
Sin embargo, la geóloga no estableció una relación determinante entre el actual enjambre sísmico y la ocurrencia de un terremoto de mayor magnitud. Por el contrario, recordó que Colombia es un territorio sísmicamente activo y que los procesos que generan los grandes movimientos se desarrollan durante periodos prolongados.
Calvache también explicó el concepto de periodos de recurrencia, utilizado por los científicos para analizar la posibilidad de que ocurran grandes terremotos en determinadas zonas. Estos estudios tienen en cuenta factores como la acumulación de energía, la deformación de la corteza y las características de las fuentes sismogénicas.
No obstante, hizo una precisión clave: que una zona tenga un determinado periodo de recurrencia no significa que los científicos puedan establecer una fecha exacta para el próximo terremoto.
La presencia de especialistas del Servicio Geológico Colombiano en la zona y el fortalecimiento del monitoreo son, según la experta, herramientas fundamentales para conocer mejor el comportamiento de los sismos. Ante fenómenos inusuales, los protocolos pueden contemplar la instalación o ampliación de redes de monitoreo, con estaciones ubicadas cerca de los sectores donde se concentra la actividad.
Estas mediciones permiten obtener información más precisa sobre las características de los movimientos y avanzar en el conocimiento de las estructuras que los generan. Sin embargo, Calvache enfatizó que el análisis del riesgo no debe concentrarse únicamente en el sismo, sino también en la respuesta del terreno y en fenómenos asociados como deslizamientos, represamientos, caída de árboles o afectaciones en infraestructura.
Frente a la preocupación de los habitantes de Chaparral, la geóloga recomendó mantener la calma y revisar las condiciones de seguridad de viviendas y espacios cotidianos. Entre los aspectos a verificar mencionó paredes deterioradas y objetos ubicados en lugares altos que puedan caer durante un movimiento telúrico.
También llamó la atención sobre las viviendas antiguas cuyos techos, especialmente aquellos construidos con materiales pesados como tejas de barro o caña, no hayan recibido mantenimiento, así como sobre posibles deslizamientos, represamientos o caída de árboles que puedan presentarse tras los movimientos.
Más allá del actual enjambre sísmico, Calvache insistió en la importancia de que Colombia mantenga el riesgo sísmico dentro de la planificación de viviendas, vías e infraestructura. Un movimiento generado en un municipio puede producir efectos en una zona más amplia, por lo que las medidas de prevención y preparación deben contemplarse más allá del punto donde se concentra la actividad.
Mientras Chaparral continúa registrando movimientos, el monitoreo científico permitirá conocer con mayor precisión qué está ocurriendo bajo el territorio. Por ahora, la actividad observada evidencia un proceso de liberación de energía y refuerza la necesidad de mantener la vigilancia, pero no permite establecer una fecha ni afirmar que necesariamente vaya a producirse un terremoto de mayor magnitud.