Ocho mujeres en Tolima han sufrido violencia política en el último medio año
Un informe presentado por la Misión de Observación Electoral (MOE) documentó varios hechos relacionados con agresiones y ataques contra mujeres con participación política o cargos públicos en el departamento durante los últimos seis meses.
El monitoreo, realizado entre octubre de 2025 y abril de 2026, identificó afectaciones contra ocho mujeres políticas, además de 14 presuntos agresores relacionados con los hechos reportados en medios de comunicación regionales.
Según el informe, la violencia psicológica fue la forma de agresión más frecuente, representando el 51,9 % de los casos analizados. Entre las situaciones registradas aparecen amenazas, insultos, campañas de desprestigio y ataques públicos dirigidos contra mujeres en escenarios políticos.
La violencia simbólica ocupó el segundo lugar con un 33,3 %, especialmente mediante el uso de estereotipos de género, lenguaje sexista y ridiculización del liderazgo femenino. Además, se identificaron casos de violencia digital, amenazas a terceros y obstrucción del ejercicio político.
La gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, aparece como la mujer más afectada en el seguimiento realizado por la MOE, con siete noticias relacionadas con presuntas agresiones provenientes de actores armados, funcionarios y usuarios en plataformas digitales.
En el listado también figuran la alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, con cuatro registros; así como la concejal Silvia Ortiz, la representante Martha Alfonso, la alcaldesa de Natagaima Astrid Pava, la alcaldesa de Flandes Judith Gamboa y la secretaria de Ambiente del Tolima, Ericka Lozano, quienes igualmente fueron mencionadas en hechos asociados a violencia política.
Para desarrollar el monitoreo, la MOE revisó publicaciones de cuatro medios regionales: El Nuevo Día, Ecos del Combeima, Ondas de Ibagué y El Olfato.
En sus conclusiones, la organización advirtió que este tipo de violencia se ha vuelto “sistemática” dentro de la agenda política regional y alertó sobre el uso de narrativas mediáticas y campañas de desprestigio como herramientas de presión y ataque contra las mujeres que ejercen liderazgo público.