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Mezquindad: la palabra que encendió el debate en el Concejo de Ibagué

Una palabra pronunciada primero en el Ping Pong Político de Econoticias terminó instalada en el debate del Concejo de Ibagué. Wilson Leal habló de “mezquindad” el viernes 21 de agosto y ese mismo día concejales retomaron el término para cuestionar la posición de quienes no acompañaron el proyecto del Hospital Materno Infantil.
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Mezquindad
24 Ago 2026 - 8:31 COT por Tatty Umaña

Hay palabras que aparecen en medio de una discusión y desaparecen cuando termina. Y hay otras que, por la carga que tienen, terminan convirtiéndose en protagonistas.

“Mezquindad” fue una de ellas, la palabra comenzó a tomar fuerza en la conversación pública alrededor del proyecto del Hospital Materno Infantil después de que Wilson Leal la utilizara durante el Ping Pong Político de Econoticias, el viernes 21 de agosto. Lo que pudo quedarse como una expresión más dentro del debate político terminó teniendo eco en el Concejo de Ibagué, donde varios corporados retomaron el término para referirse a quienes decidieron no acompañar positivamente la iniciativa.

Entre ellos estuvieron William Rosas y Javier Mora, quienes utilizaron la expresión en un debate que terminó dividido entre seis votos positivos y doce negativos y aquí es donde la palabra adquiere verdadero significado.

No se trataba de llamar “tacaño” a nadie

En este debate, hablar de mezquindad no tenía relación con la idea coloquial de alguien tacaño o que escatima dinero, la discusión iba por otro camino, la palabra fue utilizada en el sentido de falta de generosidad y nobleza de espíritu, una expresión mucho más relacionada con la manera en que cada sector interpretó la decisión de sus compañeros frente a un proyecto que involucra una necesidad sensible para la ciudad.

Para quienes defendieron el proyecto y votaron positivamente, la negativa de sus compañeros podía ser interpretada como una posición carente de generosidad frente a una iniciativa que consideran necesaria para Ibagué, la acusación, por tanto, no era simplemente “votaron negativo”, la lectura política era mucho más fuerte: “pudieron haber tenido una mayor disposición para acompañar el proyecto”, pero quienes votaron negativamente plantearon una interpretación completamente diferente.

El otro lado de la palabra

Los doce votos negativos no significaron, de acuerdo con los argumentos expuestos durante el debate, que todos los concejales que los emitieron estuvieran en contra del Hospital Materno Infantil, algunos de ellos sostuvieron que existían razones jurídicas que impedían acompañar el proyecto en las condiciones en las que fue presentado.

Desde esa posición, el voto negativo no representaba una negativa definitiva a la obra, sino una exigencia para que las observaciones fueran corregidas y el proyecto pudiera regresar al Concejo con las condiciones legales subsanadas, incluso se planteó que, si esas dificultades eran solucionadas y la iniciativa volvía a ser presentada, podrían acompañarla con un voto positivo.

Y ahí es donde el concepto de mezquindad vuelve a ponerse sobre la mesa, porque una cosa es afirmar que alguien se opone a un proyecto por falta de generosidad y otra muy distinta es sostener que está diciendo: 'quiero que se haga, pero no puedo aprobarlo de esta manera porque considero que existen obstáculos jurídicos que deben resolverse primero'. La diferencia no es menor.

De una palabra política a una discusión de fondo

Quizás lo más interesante de esta historia no está solamente en quién dijo “mezquindad” primero, sino en cómo una palabra terminó encapsulando dos maneras completamente distintas de entender la responsabilidad política, para unos, la responsabilidad estaba en no dejar caer un proyecto considerado estratégico para la ciudad.

Para otros, la responsabilidad consistía precisamente en no aprobarlo mientras persistieran las dudas jurídicas que, desde su perspectiva, podían comprometer el proceso, ambas posiciones tienen que ser examinadas a partir de los argumentos y de los hechos, no únicamente desde los calificativos.

Porque un voto negativo no convierte automáticamente a un concejal en mezquino, del mismo modo que un voto positivo no convierte automáticamente a otro en generoso, la palabra pertenece al terreno de la valoración política, lo que corresponde al periodismo es mirar qué hay detrás de ella.

La palabra quedó servida

Wilson Leal la puso sobre la mesa en el Ping Pong Político, después llegó al recinto y encontró eco entre concejales que defendían el proyecto, desde allí, “mezquindad” dejó de ser solamente una palabra y se convirtió en parte del lenguaje con el que se intentó explicar una de las decisiones políticas más sensibles de la ciudad.

Ahora el verdadero examen estará en lo que ocurra después, si las razones jurídicas planteadas por quienes votaron negativo pueden ser subsanadas y el proyecto vuelve a ser presentado, llegará el momento de comprobar si quienes dijeron estar dispuestos a acompañarlo cumplen con esa posición.

Porque al final, la mezquindad no se prueba con una palabra pronunciada en un micrófono, ni la generosidad con un voto depositado en una sesión, se prueban con los hechos y el Materno Infantil todavía tiene una historia por escribir.