MinInterior le hizo el feo y no asistió a debate en el Congreso sobre minería ilegal en Ataco
En medio de fuertes cuestionamientos por la inasistencia del Ministerio del Interior, se llevó a cabo finalmente en la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes el debate de control político sobre la grave situación de minería ilegal en Ataco, sur del Tolima.
Por la inasistencia de ministros, la sesión que había sido programada en al menos nueve ocasiones sin poder concretarse.
El principal foco de críticas estuvo dirigido al jefe de esa cartera, Armando Benedetti, quien no asistió ni envió delegado, a diferencia de otras entidades del Gobierno Nacional que sí participaron a través de funcionarios encargados.
El representante a la Cámara por la Circunscripción Especial de Paz del sur del Tolima, Haiver Rincón Gutiérrez, hizo un llamado directo por la ausencia del Ministerio del Interior y pidió que se dé traslado a los entes de control.
“fue citado de manera especial al Ministerio del Interior y no envió ningún delegado ni hizo parte de una excusa a la cual solicito que se le notifique a los entes de control”, señaló.
A su turno, el representante Eduar Alexis Triana Rincón, del Centro Democrático, cuestionó la supuesta falta de compromiso del Gobierno frente a las problemáticas regionales y advirtió que este tipo de omisiones no pueden normalizarse en el Congreso.
Triana también alertó sobre la gravedad del fenómeno en distintas regiones del país, señalando que la minería ilegal se ha convertido en una fuente de financiación de grupos armados y que su expansión está desbordando la capacidad institucional.
Según dijo, las comunidades “ya no saben qué hacer” ante el avance de estas actividades ilícitas.
La preocupación no es menor. Un informe de Cortolima reveló que la minería ilegal en Ataco ha arrasado más de 230 hectáreas de bosque, afectando ecosistemas estratégicos en los ríos Saldaña y Atá, así como en la quebrada Pole.
De acuerdo con la autoridad ambiental, la actividad ilícita ha impactado coberturas como bosque ripario, bosque secundario y áreas forestales protectoras, fundamentales para la regulación hídrica y la estabilidad del suelo, lo que agrava aún más la crisis ambiental y social en esta zona del sur del departamento.