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Parranda gubernamental y desenguayabe político de la economía popular

Embriaguez política que comenzó cuando la izquierda progresista creyó que la primera vuelta presidencial era la única; sobreestimación que hizo crisis al ser remontada por una derecha popular no tradicional, que interpretó un sentimiento ciudadano.
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Ecos del Combeima
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5 Jul 2026 - 8:20 COT por Álvaro Montoya

Cuatro años de Parranda y el guayabo venidero que advierte el ministro de Hacienda Miguel Gómez Martínez, sin duda traerá fatiga, náuseas y dolor, pero  especialmente un malestar al comprender que se consumió y gastó, hasta lo que no se podía.

Resaca poselectoral que fue especialmente tóxica para quienes se embriagaron con el poder y bajo los efectos de la adicción al continuismo, despertaron con una realidad distinta;  donde sin autoridad pasaron de demócratas a primera línea de una "resistencia civil pacífica".  Postura que procura una hidratación política para esa resaca de poder.

Embriaguez política que comenzó cuando la izquierda progresista creyó que la primera vuelta presidencial era la única; sobreestimación que hizo crisis al ser remontada por una derecha popular no tradicional, que interpretó un sentimiento ciudadano.

Embriagados de poder olvidaron dos pequeños detalles. El primero, que se requería un líder inspirador capaz de mover fibras como en su momento lo había hecho el candidato Petro; y segundo, y quizá el más importante, fue haber desatendido millones de patriotas que viven por cuenta propia y no dependen de gobierno alguno.  

Me refiero a los micro y pequeños empresarios que no viven de subsidios y solo reclaman oportunidades y espacios para ganarse la vida. Esa clase popular que trabaja en la informalidad pero no desde la ilegalidad; aquellos que lidian con el "gota a gota", con las dificultades para acceder al sistema financiero y hasta con las autoridades cuando el espacio público termina siendo una barrera y no una alternativa de trabajo. Es que se legisla más sobre ellos que para ellos, pese a representar parte fundamental de la economía democrática. Todavía no existe una verdadera política pública que los visibilice y los reconozca como protagonistas del desarrollo socioeconómico nacional.

Fue precisamente esa economía popular la que le entregó el trofeo presidencial a Petro; Pero también fue ella, quien sintiéndose ignorada durante esa ¨Parranda¨, le retiró su respaldo y se lo regresó al "tigre", al encontrar en esa derecha popular un mensaje más cercano a la defensa de la democracia económica. Millones de colombianos que votan sin condicionamiento y comprenden que la libertad económica es libertad política.

La Ley 2495 de 2025 de este gobierno, intentó promover la empresa familiar. Sin embargo, ignoró que millones de esas unidades económicas eran informales, sin personería jurídica ni registro mercantil; y que  bajo esas condiciones, era prácticamente imposible acceder a los beneficios allí previstos.

Ese otro país recordó que el entonces ministro Restrepo, hoy vicepresidente, promovió la Ley de Financiamiento para Todos facilitando el acceso al crédito a miles de pequeños productores y microempresarios asfixiados por la usura y el crédito informal. Propuesta que muchos prefirieron ignorar sin entender que detrás de cada pequeño negocio está una familia que produce y sostiene buena parte de la economía nacional.

Por eso resulta imprescindible que el nuevo gobierno evalúe con sensatez la política de formalización empresarial contenida en el CONPES 3956 y la Ley 2069 de 2020, y haga públicos sus verdaderos indicadores de producto y de resultado; pues si la informalidad sigue creciendo, es evidente que los instrumentos utilizados han sido insuficientes.

La Patria Milagro debe construir una verdadera política de inclusión económica que atienda con financiación, capacitación y asistencia técnica, las necesidades empresariales más urgentes de esas cinco millones de unidades productivas que siguen haciendo patria desde la informalidad.

Al final, esos millones de emprendedores y trabajadores independientes, fueron quienes le  pasaron la cuenta a este gobierno. Porque así y en silencio, ellos creen firmemente en la libertad, defienden la propiedad privada, rechazan la dependencia y entienden que el trabajo honrado sigue siendo el mejor camino para construir democracia económica.

En definitiva, ese fue el verdadero desenguayabe político de la economía popular y motivo de la cuenta de cobro para esa parranda plurianual.

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