La disciplina y la lealtad sí importan

En política no basta con sumar nombres ni reciclar liderazgos del pasado. Se necesita coherencia, estrategia y visión de futuro. La reciente decisión del senador Óscar Barreto de anunciar una lista conservadora para la Cámara de Representantes en el Tolima sin incluir al excongresista José Elver Hernández, “Choco”, no solo es legítima, sino que resulta necesaria para la salud del partido y la consolidación de un proyecto político serio.
Barreto, quiéranlo o no, es el dirigente conservador más influyente del Tolima en los últimos veinte años. Ha demostrado una capacidad de organización electoral que muy pocos en la región pueden igualar. Y un liderazgo así implica tomar decisiones que no siempre serán populares, pero que sí responden al objetivo de garantizar cohesión interna y competitividad electoral.
Solo basta con revisar los resultados. 26 alcaldías fueron obtenidas directamente por el Partido Conservador, si incluimos las coaliciones bajo la bandera barretista, ese número asciende a 31 alcaldías en total, esto representa más del 65 % en el departamento. Ahora, si hablamos de la Asamblea Departamental, se obtuvieron 6 curules de las 15 disponibles, siendo el partido con mayor representación. Sin olvidar la Gobernación del Tolima. Algo histórico.
Si el Partido Conservador pretende asegurar un papel relevante en el Congreso de 2026, tiene que depurar sus listas y blindarlas de intereses personales que ya cumplieron un ciclo o que han generado divisiones internas. En ese contexto, la exclusión de “Choco” no sería un capricho, sería una jugada estratégica para fortalecer al partido.
Es cierto que los estatutos del Partido Conservador resaltan la importancia de la democracia interna, la igualdad de oportunidades y el pluralismo. Pero también facultan al Directorio Nacional y a sus líderes territoriales para escoger los mecanismos más apropiados de acuerdo a la realidad política de cada región. Eso significa que la conducción política no puede quedar sujeta a improvisaciones ni a la dispersión de candidaturas que debiliten la colectividad.
La democracia interna no equivale a abrir la puerta a todo el que reclame un espacio. Equivale, más bien, a garantizar que el partido sea competitivo, que tenga vocación de poder y que pueda presentar a los ciudadanos una oferta clara, renovada y viable. La decisión de Barreto, en este sentido, es abiertamente democrática, porque responde al interés superior del partido en su conjunto, no a las aspiraciones individuales.
No se puede pasar por alto que José Elver tomó distancia del partido cuando decidió apoyar otras candidaturas en el pasado reciente, debilitando la unidad conservadora en Ibagué. Pretender ahora que su nombre fuese incluido en la lista, como si nada hubiera pasado, no solo desconocería esa incoherencia, sino que enviaría un mensaje equivocado a las bases: en el que la disciplina y la lealtad no importan.
La lista anunciada por Barreto, refleja el esfuerzo por renovar cuadros, incorporar liderazgos emergentes y mantener la influencia conservadora en el Tolima y eso es precisamente lo que hace Barreto con esta decisión: proyectar al Partido Conservador a un nuevo triunfo en el 2026.