América Latina y Colombia deben producir más medicamentos para reducir vulnerabilidades sanitarias
Bogotá se convirtió en el principal escenario regional de discusión sobre autonomía sanitaria, sostenibilidad, integración productiva y modernización regulatoria. Autoridades sanitarias de América Latina, representantes de ministerios, agencias regulatorias, academia, industria farmacéutica y distintos actores del sistema de salud coincidieron en una conclusión central: los países no pueden depender exclusivamente de cadenas externas para garantizar el acceso oportuno a medicamentos.
El 3 Foro Farmacéutico Latinoamericano y el 1 Diálogo Latinoamericano entre Autoridades Sanitarias e Industria Farmacéutica —organizados por Asinfar y acompañados por Invima— permitieron consolidar una discusión técnica y política alrededor de la necesidad de fortalecer capacidades locales de investigación, producción y regulación sanitaria.
Las discusiones dejaron claro que la pandemia, las tensiones geopolíticas y las interrupciones logísticas internacionales evidenciaron las fragilidades de depender casi exclusivamente de mercados externos para abastecer medicamentos y tecnologías en salud.
En ese contexto, uno de los consensos más importantes del encuentro fue la necesidad de que Colombia avance hacia una política farmacéutica de Estado capaz de equilibrar acceso, sostenibilidad e industria nacional, reduciendo vulnerabilidades estratégicas y fortaleciendo la autonomía sanitaria del país.
“La discusión farmacéutica no puede seguir limitada al precio o al trámite.
Estamos hablando de capacidad de respuesta, de estabilidad sanitaria y de la posibilidad real de que un país pueda proteger a su población cuando el mundo entra en crisis”, señaló Olga Lucía Cadena, presidenta de la Junta Directiva de Asinfar, durante la instalación del Foro.
Cadena insistió además en que América Latina debe dejar de pensarse únicamente como mercado consumidor y comenzar a consolidarse como región productiva: “La región tiene conocimiento, capacidad técnica, industria y talento humano. Lo que necesita es decisión política, articulación y visión estratégica de largo plazo”.
No es proteccionismo
El Foro insistió en que la producción farmacéutica local no debe entenderse como una discusión proteccionista, sino como una condición de resiliencia sanitaria, estabilidad del sistema y capacidad de respuesta frente a futuras crisis.
Entre los temas abordados estuvieron la producción regional de principios activos, la transferencia tecnológica, la formación de talento humano especializado, la armonización regulatoria, la digitalización de trámites sanitarios, los incentivos para la reindustrialización y la necesidad de mecanismos regionales de defensa frente a asimetrías comerciales y prácticas de dumping.
Las autoridades regulatorias presentes coincidieron además en la importancia de avanzar hacia modelos de convergencia sanitaria basados en reconocimiento mutuo, confianza técnica y cooperación regional que permitan decisiones más ágiles, eficientes y previsibles sin afectar la calidad, la seguridad ni la eficacia de los medicamentos.
“No podemos seguir funcionando como agencias aisladas frente a problemas que son regionales. Compartir información, generar confianza regulatoria y avanzar hacia mecanismos comunes no es una opción secundaria: es una necesidad para mejorar acceso, eficiencia y capacidad de respuesta sanitaria”, afirmó Noé Geovanni García, superintendente de Regulación Sanitaria de El Salvador, durante las sesiones de convergencia regulatoria.
Por su parte, Francisco Rossi, director general del Invima, insistió en que la integración regulatoria dejó de ser un asunto accesorio para convertirse en una herramienta concreta de fortalecimiento institucional y sanitario: “Integrar es una necesidad. Ninguna agencia puede trabajar hoy de manera aislada frente a mercados globales, cadenas complejas y desafíos sanitarios compartidos. Los mecanismos de cooperación, reconocimiento mutuo e intercambio de información fortalecen la capacidad regulatoria de todos los países y permiten avanzar hacia sistemas más ágiles, transparentes y eficientes”.
Rossi agregó que la convergencia regulatoria no significa disminuir exigencias sanitarias, sino mejorar capacidades técnicas y construir confianza entre autoridades: “Las agencias deben trabajar a favor del acceso, de la calidad y de la sostenibilidad, entendiendo que una regulación inteligente también puede convertirse en un instrumento de desarrollo sanitario y productivo”.
Uno de los anuncios más relevantes fue la ratificación del Acuerdo de Río y la incorporación de El Salvador y Ecuador a los mecanismos de intercambio de información regulatoria y cooperación técnica regional, fortaleciendo procesos de reliance y articulación entre agencias sanitarias latinoamericanas.
“Reindustrializar no es proteger ineficiencias. Es construir resiliencia estratégica. Los países que no desarrollen capacidades propias seguirán siendo profundamente vulnerables frente a cualquier ruptura global de abastecimiento”, señaló Carlos Francisco Fernández Rincón, presidente ejecutivo de Asinfar, durante el marco estratégico del Foro.
El mensaje final del encuentro fue claro: América Latina necesita producir más medicamentos, fortalecer sus capacidades regulatorias y construir esquemas de cooperación regional que reduzcan dependencias críticas.
“Porque cuando un país no puede producir ni regular estratégicamente lo que necesita para cuidar la vida, la vulnerabilidad deja de ser económica y empieza a convertirse en un problema de soberanía”, remató Fernández.