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Con flores fúnebres en la puerta de su casa amenazaron a periodista en Ibagué

La víctima asegura que una persona desconocida conoce detalles íntimos de su vida, sus movimientos y hasta información sobre el colegio de su hija. El caso ya está en manos de la Fiscalía.
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Homicidio
30 Oct 2026 - 6:18 COT por Ecos del Combeima

Un verdadero calvario asegura estar viviendo una mujer en Ibagué, quien denunció que desde hace aproximadamente seis años es víctima de un presunto acosador que la contacta mediante llamadas telefónicas y diferentes perfiles en redes sociales. Lo que inicialmente parecían mensajes ofensivos terminó convirtiéndose, según su relato, en una situación de intimidación que ahora también involucra a su hija menor de edad.

La historia comenzó en noviembre de 2020, cuando recibió una llamada de un hombre desconocido que le entregó información muy precisa sobre su vida personal. Según contó, sabía dónde vivía, con quién compartía su hogar, cuántos años tenía su hija, dónde estudiaba y hasta en qué universidad estaba iniciando su carrera profesional.

La mujer acudió a la Policía para intentar identificar al responsable a través del número telefónico, pero, de acuerdo con su testimonio, le indicaron que posiblemente se trataba de una tarjeta SIM adquirida en la calle y que no figuraba a nombre de una persona identificable. Durante un tiempo no volvió a recibir llamadas, pero meses después comenzaron los mensajes desde Instagram.

Inicialmente creyó que detrás de los ataques podría estar una mujer relacionada con una antigua pareja sentimental. Sin embargo, posteriormente descubrió que las fotografías utilizadas en uno de los perfiles correspondían a una cuenta que había sido robada a otra persona. Desde entonces, la incertidumbre sobre quién estaba detrás de los mensajes aumentó.

El presunto acosador no solamente la contactaba a ella. Según relató, también enviaba mensajes a sus parejas sentimentales con comentarios ofensivos, contenido de carácter sexual y afirmaciones destinadas a generar conflictos en sus relaciones. Además, asegura que en varias oportunidades recibió información privada que, a su juicio, no había compartido públicamente.

Uno de los episodios que más temor le produjo ocurrió en 2025, cuando, un día antes de viajar a Bogotá para salir del país, encontró frente a su vivienda un ramo de flores marchitas con una cinta que llevaba su nombre. No había tarjeta ni información sobre quién lo había enviado. La mujer interpretó el hecho como una amenaza directa y decidió no manipularlo con las manos.

El miedo llegó a modificar sus actividades cotidianas. La denunciante contó que solicitó autorización para realizar sus prácticas profesionales desde casa durante octubre, noviembre y diciembre, pues temía por su seguridad y la de su hija, que para entonces tenía nueve años. También aseguró que durante ese periodo recibió mensajes con referencias a personas que ingresaban a su apartamento y a movimientos que realizaba.

Pero el episodio más reciente habría elevado todavía más su preocupación. La semana pasada recibió una notificación de Instagram y, al revisar los mensajes, encontró un nuevo perfil desde el cual le enviaban información sobre su familia, su relación sentimental y situaciones privadas que, según afirma, no conocían personas ajenas a su círculo cercano.

Entre los datos mencionados aparecía información específica sobre su hija: el colegio al que asiste, el grado que cursa y el transporte escolar que utiliza. Esta situación llevó a la mujer a alertar a sus familiares y a informar al colegio para reforzar las medidas de seguridad alrededor de la menor.

La denunciante también recordó que, en octubre o noviembre del año pasado, recibió mensajes en los que hacían referencia a un paseo familiar que estaba organizando con sus hermanos y su pareja. Según explicó, se trataba de un plan que solamente conocían las personas que participarían en la actividad, por lo que comenzó a considerar la posibilidad de que alguien cercano estuviera obteniendo información sobre sus movimientos.

En medio de sus averiguaciones, la mujer asegura que encontró registros de accesos no autorizados a sus redes sociales y que en algunas consultas le apareció el uso de VPN, una herramienta que puede dificultar la identificación de la ubicación desde la que se realiza una conexión. También manifestó que, según la información que le habrían entregado, algunos accesos aparecían asociados a Taiwán, aunque sospecha que quien está detrás de los mensajes podría encontrarse en Ibagué.

El caso ya fue puesto en conocimiento de la Fiscalía. De acuerdo con su relato, recibió orientación sobre los canales de atención y números de contacto de la zona donde reside para solicitar acompañamiento policial si llega a sentirse en peligro. También le habrían indicado que el proceso requiere un periodo de investigación de aproximadamente seis meses.

Ahora, además de buscar que se identifique a la persona responsable, su principal preocupación es proteger a su hija y evitar que las intimidaciones pasen de los mensajes digitales a una situación que comprometa su integridad. La mujer espera que las autoridades puedan establecer quién está detrás de los perfiles y cómo obtiene información tan detallada de su vida privada.

La denuncia deja una alerta sobre el alcance del acoso digital y la importancia de investigar las amenazas que involucran información personal y datos de menores de edad. Por ahora, la identidad del presunto responsable y la forma en que habría conseguido esos datos siguen sin esclarecerse.