Se hizo pasar por paramilitar y amenazó con matar a su familia para robarla en pleno centro de Ibagué
Una aterradora experiencia vivió una joven en pleno centro de Ibagué, donde un hombre se le habría acercado con una aparente pregunta y terminó sometiéndola a una cadena de amenazas, engaños e intimidaciones para despojarla de dinero y varias pertenencias. El sujeto aseguró pertenecer al Clan del Golfo y le hizo creer que tanto ella como sus familiares estaban en peligro de muerte.
El caso ocurrió en la calle 11 con carrera Quinta, cuando la joven esperaba la buseta 43 después de salir de la universidad. Según relató en un testimonio difundido posteriormente, el desconocido comenzó preguntándole por la dirección en la que se encontraban, pero rápidamente cambió el tono de la conversación y le aseguró que hacía parte de un grupo armado ilegal.
"Yo hago parte del Clan del Golfo y soy paramilitar", habría sido una de las afirmaciones del sujeto, según recordó la víctima. La joven aseguró que en ese momento sintió temor de que pudiera secuestrarla y, ante la angustia, alcanzó a compartir su ubicación en tiempo real con su madre a través de WhatsApp.
Sin embargo, el hombre habría continuado con una estrategia de intimidación psicológica para mantenerla bajo su control. De acuerdo con el relato, comenzó a amenazarla con atentar contra la vida de su mamá, sus abuelos y otros familiares si no accedía a sus exigencias.
La situación se habría prolongado mientras el sujeto insistía en que la joven estaba siendo vigilada por otras personas y que cualquier intento de desobedecer sus instrucciones podría terminar en una agresión mortal. La víctima manifestó que creyó las amenazas y que vivió momentos de verdadero pánico ante la posibilidad de que sus seres queridos resultaran afectados.
Lo habría llevado en taxi hasta su vivienda
La intimidación no habría terminado en el lugar donde se produjo el primer contacto. Según la denuncia, el hombre la acompañó en un taxi hasta las inmediaciones de su residencia en el conjunto Iwoka, mientras continuaba presionándola para que cumpliera sus exigencias.
Una vez llegaron al sector del edificio, el sujeto le habría ordenado ingresar al apartamento para sacar todo el dinero que tuviera disponible y entregárselo. Mientras tanto, él se habría quedado con el bolso de la joven, en el que llevaba su teléfono celular, una tableta, un reloj digital y otros elementos personales.
Aterrorizada por las amenazas, la víctima ingresó a su vivienda y recogió el dinero. Sin embargo, la situación dio un giro cuando su madre, que ya estaba alerta por los mensajes recibidos, avisó a los vigilantes del conjunto residencial.
Según el testimonio, los guardias de seguridad intervinieron para evitar que la joven volviera a salir y se encontrara nuevamente con el presunto delincuente. Cuando ella intentó regresar, el hombre ya se había marchado del lugar.
Fue entonces cuando la joven sufrió una fuerte reacción de angustia, comenzó a llorar y tuvo dificultades para controlar su respiración. Posteriormente, se dio aviso al GAULA y a la Policía, cuyos integrantes conocieron el relato de lo ocurrido.
Aunque la víctima aseguró que no sufrió lesiones físicas, manifestó que la experiencia le dejó una profunda afectación emocional por las amenazas contra su familia y el temor que sintió durante todo el episodio.
Una modalidad que también habría afectado a una estudiante de la Universidad del Tolima
Este caso vuelve a generar preocupación por una modalidad de hurto basada en el engaño, la suplantación de integrantes de grupos armados ilegales y las amenazas contra familiares para obligar a las víctimas a entregar dinero y objetos de valor.
La situación guarda similitudes con otro hecho denunciado recientemente en la Universidad del Tolima, donde una estudiante habría sido intimidada mediante un procedimiento similar. Esta coincidencia pone sobre la mesa la necesidad de establecer si existe algún patrón común entre ambos casos, aunque por ahora no se ha confirmado que estén relacionados ni que hayan sido cometidos por la misma persona.
En este tipo de situaciones, el temor a sufrir una agresión o a que las amenazas contra los seres queridos se hagan realidad puede convertirse en una herramienta de presión para conseguir que las víctimas obedezcan sin buscar ayuda inmediata.
Por eso, las autoridades deberán establecer la identidad del responsable, verificar las circunstancias del hurto y determinar si existen otros casos con características similares en la capital tolimense.
Finalmente, la joven aprovechó su testimonio para agradecer a su familia, amigos y personas cercanas que estuvieron pendientes de ella durante los momentos de angustia. Aunque logró salir físicamente ilesa, reconoció que el miedo y las amenazas vividas dejaron una huella emocional difícil de borrar.
Mientras avanzan las verificaciones, el caso se suma a las denuncias de inseguridad en Ibagué y deja una alerta sobre los riesgos de los engaños utilizados para intimidar a los ciudadanos. La presunta pertenencia del hombre a un grupo armado ilegal corresponde, por ahora, a lo que él mismo habría afirmado durante el episodio y no constituye una vinculación confirmada por las autoridades.