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IBAGUÉ - COLOMBIA, 09.Mayo.2021
  |   10.Agosto.2020   |   Por:  
Miguel Angel Figueroa

¿Quién tenía la razón? 

Crédito: 
Medardo Morales
Pese a que el secretario de Gobierno, la secretaria de Salud y la misma Policía le exigieron a un ciudadano que ingresara su casa, el hombre de más 1.80 de estatura no les hizo caso y los funcionarios se tuvieron que ir del lugar. 
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Como un claro caso de desobediencia fue catalogado el actuar de un ciudadano en el sector de la invasión Milagro de Dios, comuna nueve de la capital tolimense, lugar al cual llegaron patrullas de la Policía Metropolitana y funcionarios de la Alcaldía para hacer cumplir el toque de queda, el cual estaba pactado para todo el fin de semana en la ciudad de Ibagué. 

Sin embargo, al llegar a una de las cuadras del sector ubicado en la periferia de la cárcel de Picaleña, los uniformados encontraron a un ciudadano afrocolombiano, de más de 1.80 cm de estatura y una abundante masa corporal, quien se encontraba en el ante jardín de su casa junto a su esposa y otro ciudadano. En el lugar habían algunas botellas de licor, pero en ninguno de los videos registrados por las autoridades se observó al ciudadano ingiriendo su contenido. Algunos testigos señalaron que las autoridades no actuaron teniendo en cuenta la corpulencia del señor.

Fue así que el secretario de Gobierno, Carlos Portela, la secretaria de Salud, Jhoana Aranda e integrantes de la Policía Nacional procedieron a abordar al hombre para solicitarle que por favor ingresara a su casa, toda vez que había un toque de queda y ley seca, las cuales según los funcionarios estaba infringiendo. 

Sin embargo, el hombre se enfureció y se rehusó a obedecer la petición, argumentando que estaba en el interior de su casa, pese a que aún no había realizado el encierro de su ante jardín. 

De este modo, los funcionarios amenazaron con aplicarle la norma a través de la realización de un comparendo o incluso se le advirtió que lo iban a capturar, pero ninguno de estos argumentos sirvió para que el ciudadano obedeciera. A la discusión se unió la esposa del presunto infractor, quien apoyó a su marido para desobedecer la orden de las autoridades. 

Luego de varios minutos de argumentos de lado y lado, el secretario de Gobierno, Carlos Portela, prácticamente le tuvo que rogar al ciudadano para que hiciera caso, pero el hombre cogió una cazuela y se puso a comer en el mismo lugar ante la mirada de los uniformados y los funcionarios de la administración municipal. Literalmente el ciudadano hizo lo que quiso. 

Luego de una larga y nada productiva discusión donde el civil dio 'catedra' de las dimensiones de su casa y lo que él consideraba era el espacio público, finalmente corrió su silla un metro y se ubicó junto a la puerta de la vivienda, señalando que no se iba a mover ni medio centímetro más. 

Así las cosas, los secretarios de la Alcaldía y los integrantes de la Policía Metropolitana se tuvieron que marchar del lugar, prácticamente regañados por la pareja. 

Vale la pena señalar que pese al irrespeto a la autoridad y la desobediencia ante una orden de las autoridades, el ciudadano terminó 'victorioso' toda vez que ni siquiera un comparendo le realizaron en ese momento. ¿Será que el ciudadano sí tenía razón? 

Sin embargo, información suministrada por la Policía indica que al día siguiente ubicaron al ciudadano y le notificaron que le habían realizado un comparendo. Por el momento se desconoce si fue por el irrespeto a la autoridad o por estar supuestamente por fuera de la casa.