¿Tiene relación el sismo del 10 de agosto con la seguidilla de temblores en Chaparral?
La actividad sísmica que se registra en Chaparral, Tolima, desde la madrugada del 20 de septiembre, mantiene el monitoreo de las autoridades debido a la cantidad de eventos acumulados en pocas horas.
La situación ocurre seis semanas después del sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto en el país.
De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, la actividad sísmica comenzó a las 4:52 de la mañana de ese día y, con corte a las 3:30 de la tarde del 21 de septiembre, ya se habían contabilizado más de un centenar de movimientos telúricos.
Según con Iván Darío Loaiza Campiño, ingeniero agrónomo con maestría en Ciencias Biológicas y docente de asignaturas de Física y Taxonomía de suelos, Ecología y Biotecnología, lo que ocurre en Chaparral corresponde a un fenómeno conocido como enjambres sísmicos.
Este tipo de fenómeno se caracteriza por la ocurrencia de múltiples temblores de baja magnitud en un periodo corto, sin que exista un evento principal que los origine, como ocurre en los terremotos con réplicas, “el enjambre sísmico es la aparición de varios eventos de sismo, generalmente de baja intensidad”.
Según el profesor, estos eventos se diferencian de las réplicas de un terremoto, pues no dependen de un sismo principal previo, además, explicó que estos episodios están asociados a procesos de liberación de energía por la acomodación progresiva de las placas tectónicas.
Los enjambres sísmicos también pueden estar asociados a actividad volcánica, como ocurre en sistemas como el volcán Nevado del Ruiz o el volcán Cerro Machín, en el Tolima. En estos casos, el movimiento de fluidos magmáticos, gases o la fractura de rocas a baja profundidad puede generar múltiples eventos sísmicos de baja magnitud en cortos periodos de tiempo.
“Se da precisamente porque hay acomodación de las placas de una manera lenta, paulatina, y por eso son eventos repetitivos”, explicó Loaiza.
La ubicación geográfica de Chaparral también influye en este comportamiento. El municipio se encuentra en una zona atravesada por varias fallas geológicas activas y cercana a la cordillera, lo que incrementa la probabilidad de este tipo de eventos, “Chaparral tiene alrededor de seis fallas geológicas y esas fallas pueden generar estos sismos”.
La seguidilla de temblores ocurre seis semanas después del sismo de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto en la zona de subducción, un evento que dejó afectaciones en distintas regiones del país, sin embargo, no existe evidencia que permita establecer una relación directa entre ambos fenómenos.
“Aún no se ha podido demostrar si a partir de ese terremoto del 10 de agosto pudo venir el enjambre de sismos que estamos teniendo en Chaparral”, precisó el docente.
¿Por qué no todos sienten los sismos?
Producto de lo que ocurre en Chaparral, es claro que no todas las personas los sienten de la misma manera, incluso cuando ocurren en el mismo momento.
Factores como el tipo de suelo, los materiales de construcción y la altura influyen directamente en la intensidad con la que se perciben, explicó Loaiza, “eso va desde los materiales de construcción y la altura en la que uno se encuentre”.
También influyen las características de las edificaciones. Construcciones en materiales como madera o bahareque pueden amplificar la sensación del movimiento, mientras que estructuras más sólidas pueden atenuarla.