El humo de los incendios llega a Ibagué y pone en alerta a la población más vulnerable
La emergencia por los incendios forestales que afecta al Tolima no solo ha dejado miles de hectáreas quemadas y pérdidas para las comunidades rurales. El humo también representa un riesgo para la salud de quienes viven cerca de las zonas afectadas y para la población que recibe las partículas transportadas por el viento.
El neumólogo Harold Trujillo, miembro de sociedades científicas nacionales e internacionales, explicó que el humo de los incendios forestales contiene partículas mucho más pequeñas que las generadas habitualmente por la combustión en zonas urbanas. Estas pueden permanecer en el ambiente y desplazarse a grandes distancias desde el lugar donde se originó el incendio.
Entre los principales efectos están la irritación de las vías respiratorias, tos y dificultad para respirar. A esto se suma la exposición a temperaturas extremas generadas por las llamas, que puede producir fatiga, debilidad, confusión e incluso llevar rápidamente a un colapso en personas expuestas directamente. “Desafortunadamente son síntomas respiratorios, tos, dificultad para respirar, pero también la exposición al calor”, explicó Trujillo, quien señaló que las temperaturas asociadas a la combustión pueden superar los 45 grados.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Los niños menores de cinco años y los adultos mayores de 65 hacen parte de los grupos que requieren especial cuidado. El riesgo aumenta en quienes tienen antecedentes de asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, fibrosis pulmonar o enfermedades cardiovasculares.
El impacto tampoco se limita al sistema respiratorio. De acuerdo con el especialista, las personas que permanecen expuestas durante una emergencia de estas características también pueden experimentar afectaciones en su salud mental, como ansiedad y depresión, además de un posible estrés postraumático que puede aparecer semanas después del desastre.
El humo también está llegando a Ibagué
Una de las preocupaciones es que las consecuencias de los incendios no se quedan exclusivamente en los municipios donde están activos los focos. Los vientos pueden transportar las partículas hacia otras zonas del departamento.
Trujillo señaló que ya se perciben estos efectos y explicó que algunas señales pueden ser sensación de aire pesado, tos intermitente y congestión nasal, incluso cuando las altas temperaturas dificultan identificar inicialmente el impacto de la contaminación.
Por esta razón, recomendó a la población alejarse de las zonas donde se presentan los incendios y reducir la exposición al humo siempre que sea posible.
¿Sirve cualquier tapabocas?
No. El especialista fue enfático en señalar que los tapabocas convencionales no ofrecen una protección suficiente frente a las partículas presentes en el humo de los incendios forestales.
La recomendación es utilizar un respirador N95, correctamente ajustado y sellado al rostro. Para las personas que permanecen expuestas de manera directa, indicó que debe cambiarse con regularidad, teniendo en cuenta factores como la humedad y las condiciones de uso.