Diego Matiz mueve sus fichas y reaviva las tensiones con el barretismo en el Tolima
El ajedrez político del Tolima vuelve a moverse y el alcalde de Ortega, Diego Matiz, empieza a generar comentarios por sus posibles reacomodos políticos. Su cercanía con José Elver Hernández, conocido como Choco, vuelve a sonar en los corrillos regionales y alimenta las versiones sobre un eventual distanciamiento del equipo del senador Óscar Barreto.
El trasfondo estaría relacionado con las pasadas elecciones al Senado. Según versiones políticas, Matiz no habría cumplido los compromisos electorales que supuestamente existían con Barreto para respaldar a su sobrino, Santiago Barreto. En cambio, parte de los votos habría favorecido a Miguel Ángel Barreto, presuntamente por orientaciones de 'Choco'. Estas versiones, sin embargo, requieren confirmación de sus protagonistas.
La situación abre un interrogante sobre el alcance de las diferencias entre estos sectores conservadores. Santiago Barreto estuvo cerca de quedarse sin curul en el Senado y los resultados electorales en Ortega podrían haber generado inconformidades. ¿Se trata de un incumplimiento de acuerdos o de una disputa por el control político y las decisiones internas del conservatismo?
Fresno, escenario de una posible reorganización
Las señales más recientes habrían aparecido en Fresno, considerado un fortín político de Choco. Allí habría tomado fuerza una posible alianza para impulsar un candidato propio a la Asamblea del Tolima. Entre los nombres que suenan está Cristian Suárez, cercano al equipo de Mario Castaño, dirigente conservador de ese municipio.
Las fotografías del encuentro también muestran a Efraín Viñes, coordinador agropecuario de Ortega y funcionario cercano al alcalde Matiz, junto a Choco. Aunque una imagen no confirma un acuerdo político, sí despierta preguntas sobre los acercamientos y las posibles estrategias de cara a las próximas elecciones regionales.
Si esta alianza se concreta, podría representar un intento de reorganizar fuerzas dentro del conservatismo tolimense y ganar mayor autonomía frente al barretismo. Sin embargo, todavía está por establecerse si existe una ruptura definitiva o si se trata de movimientos para mejorar la posición de negociación de estos dirigentes.
¿Fernando Borja, la próxima ficha?
Otro elemento que genera expectativa es la posibilidad de que el equipo político de Diego Matiz se acerque a la campaña de Fernando Borja, precandidato a la Gobernación del Tolima. En los corrillos se habla de un eventual anuncio, aunque por ahora no existe confirmación pública que permita darlo por hecho.
Esta posibilidad adquiere relevancia por los vínculos políticos que rodean a Borja y su cercanía con sectores asociados a la gobernadora Adriana Matiz y al senador Óscar Barreto. Por eso, una eventual adhesión del alcalde de Ortega plantearía preguntas sobre cómo se distribuirían las fuerzas dentro de ese mismo sector político y qué papel desempeñaría Choco en esa reconfiguración.
La gobernadora Adriana Matiz también aparece en el análisis, no como responsable demostrada de estos movimientos, sino como una figura central del escenario conservador regional. La pregunta es si las diferencias locales podrían repercutir en la estrategia departamental del partido y en la construcción de respaldos para la sucesión en la Gobernación.
Una disputa por votos, poder y capacidad de negociación
Más que una simple fotografía o un encuentro entre dirigentes, el movimiento podría anticipar una disputa por el control de las estructuras políticas en los municipios. La elección de representantes a la Asamblea y la definición de respaldos para la Gobernación obligan a los equipos regionales a medir sus fuerzas y revisar sus alianzas.
Por ahora, las versiones no permiten asegurar que Diego Matiz haya roto con el 'barretismo' ni que exista un acuerdo definitivo con 'Choco' o Fernando Borja. Lo que sí dejan es una serie de preguntas sobre los compromisos electorales, la distribución de los apoyos y las nuevas alianzas que podrían tomar forma en el Tolima.
La pregunta de fondo es si Diego Matiz está preparando una jugada para ganar autonomía política o si busca renegociar su posición dentro del conservatismo. En el ajedrez regional, las fotografías despiertan suspicacias, los resultados electorales alimentan las disputas y las alianzas se ponen a prueba cuando llega la hora de repartir el poder