¿Quién para alcaldía, quién para gobernación? El dilema del Pacto Histórico en el Tolima
El exministro de Salud tiene sobre la mesa dos caminos que podrían cambiar el tablero político del Tolima en 2027. Su experiencia en ambos cargos, su cercanía con el petrismo y una nueva generación de dirigentes hacen que la decisión no sea solamente personal.
La pregunta empieza a rondar con fuerza en los círculos políticos del Tolima: ¿Guillermo Alfonso Jaramillo debería volver a disputar la Alcaldía de Ibagué o buscar por tercera vez la Gobernación del Tolima? La respuesta no es menor, porque detrás de cualquiera de las dos posibilidades está la necesidad del Pacto Histórico de consolidar un proyecto regional capaz de competir por el poder territorial en 2027.
Jaramillo conoce los dos escenarios. Fue gobernador del Tolima en dos periodos, primero entre 1986 y 1987 y posteriormente entre 2001 y 2003, además de alcalde de Ibagué entre 2016 y 2019. Su regreso a la política regional, después de su paso por el Ministerio de Salud durante el gobierno de Gustavo Petro, tendría por eso un significado diferente al de cualquier otra candidatura.
Gobernación: el escenario donde podría jugarse la carta grande
Si la pregunta es qué candidatura podría tener mayor sentido estratégico para el Pacto Histórico, la Gobernación parece ofrecerle a Jaramillo un escenario más natural. Allí ya tiene experiencia directa y una historia política construida durante décadas, además de una identidad regional que podría facilitarle disputar el voto en municipios diferentes a Ibagué.
Pero también tendría que cargar con el balance de su paso por el Ministerio de Salud. Durante su gestión estuvo al frente de uno de los debates más complejos del Gobierno Petro, la reforma a la salud, iniciativa que finalmente no logró convertirse en ley. Ese antecedente puede ser presentado por sus adversarios como una debilidad, aunque para el electorado progresista también puede convertirse en experiencia y coherencia con las banderas que ha defendido.
A sus 76 años, Jaramillo tampoco puede ignorar una realidad política: una eventual candidatura tendría que estar acompañada por una renovación de liderazgos. El desafío no sería únicamente ganar, sino construir una estructura que pueda garantizar continuidad más allá de una persona.
Ibagué: una plaza con demasiados aspirantes
La Alcaldía plantea otro problema. Jaramillo ya gobernó la ciudad y su administración tuvo reconocimientos en materia de vivienda y gestión de programas relacionados con agua potable. Regresar significaría someter nuevamente su gestión al escrutinio de los ibaguereños y enfrentar un escenario en el que comienzan a aparecer nuevos nombres dentro de los sectores alternativos.
El concejal William Rosas ya ha sido mencionado como posible aspirante y ha dejado abierta la posibilidad de participar en una consulta interpartidista. También aparece Andrés Zambrano, quien ha reconocido conversaciones para definir candidaturas únicas a la Alcaldía y la Gobernación.
Ahí está uno de los dilemas del Pacto: si Jaramillo va por Ibagué, ¿qué espacio queda para esos nuevos liderazgos? Y, más importante todavía, ¿el partido estaría dispuesto a sacrificar una generación emergente para apostar nuevamente por una figura con enorme experiencia?
Hincapié y Renzo, las otras fichas del tablero
El panorama tampoco puede analizarse sin Marco Emilio Hincapié y Renzo García, quienes consiguieron las dos curules del Pacto Histórico en la Cámara por el Tolima en las elecciones de 2026. Ambos llegan fortalecidos electoralmente, aunque el futuro de su relación con una eventual candidatura regional dependerá de las decisiones internas del partido y de sus propios proyectos políticos.
Incluso existe un asunto jurídico que mantiene atención sobre sus curules, pues el Consejo de Estado estudia una demanda relacionada con la conformación de la lista del Pacto Histórico Verde en Tolima.
Por eso, más que preguntar quién será candidato, la verdadera discusión debería ser qué proyecto necesita el Tolima. Si Jaramillo decide regresar, el Pacto tendrá que definir si apuesta por experiencia para recuperar la Gobernación, permite que surja una nueva figura para Ibagué o intenta construir una fórmula que articule ambas plazas.
El escenario todavía está abierto
Pero hay algo claro: el Pacto Histórico ya no puede darse el lujo de llegar dividido a 2027. Las disputas internas que atraviesan actualmente al movimiento a nivel nacional evidencian precisamente el riesgo de poner los intereses individuales por encima de una estrategia común.
Y para los ciudadanos, esa discusión importa más de lo que parece. Porque detrás de los nombres, las consultas y las alianzas estará la posibilidad de definir quién manejará los recursos de Ibagué y del departamento durante cuatro años. La pregunta no debería ser solamente dónde quiere volver Guillermo Alfonso Jaramillo, sino dónde puede ser más útil su experiencia y qué necesita el Tolima para mirar hacia adelante.