“No retrocederé ni un centímetro”: Fernando Borja desafía al barretismo en su carrera por la Gobernación del Tolima
La carrera por la Gobernación del Tolima comienza a dejar ver sus primeros movimientos y tensiones dentro del sector conservador. Fernando Borja, exsecretario de Agricultura del departamento y actual precandidato, confirmó que mantiene firme su intención de llegar al Palacio del Mango y dejó claro que no contempla apartarse de la contienda ante la eventual aparición de otros nombres respaldados por sectores políticos tradicionales.
La posición de Borja adquiere especial relevancia por su cercanía con la administración de la gobernadora Adriana Magali Matiz y por los diálogos que, según reconoció, ha sostenido con el exsenador Óscar Barreto. Pese a ello, el precandidato aseguró que continuará recorriendo el departamento y construyendo su propuesta desde los municipios.
Ante la posibilidad de que Barreto defina una candidatura propia o respalde a figuras como Ricardo Orozco o Giovanni Molina, Borja fue contundente y sostuvo la postura que ya había expresado anteriormente: “No retrocederé ni un centímetro”.
El exfuncionario argumentó que lleva más de 25 años vinculado al sector público y político, trayectoria que, según afirmó, le ha permitido construir relaciones y conocer de primera mano las necesidades de diferentes municipios del Tolima. También destacó que los diálogos con Óscar Barreto no significan que haya tomado la decisión de retirar su aspiración.
Borja aseguró que la decisión final deberá estar en manos de los ciudadanos y, en última instancia, de Dios, dejando así un mensaje de independencia frente a las determinaciones que puedan adoptar otros dirigentes conservadores.
En medio de este escenario también surge la discusión sobre el denominado “matizismo” y si la candidatura de Borja representa una apuesta por la continuidad de la administración de Adriana Magali Matiz. Miguel Bermúdez, uno de los principales respaldos políticos del precandidato, reconoció abiertamente que, si existe este sector político, él se considera parte del mismo.
Bermúdez defendió la gestión de la gobernadora y explicó que su respaldo a Borja está relacionado con una forma de hacer política basada en el trabajo territorial, la gestión y la cercanía con las comunidades. Entre los resultados que destacó está la transformación del sector cafetero del departamento, proceso en el que resaltó la participación de Borja durante su trayectoria administrativa.
Mientras tanto, el escenario conservador continúa sumando posibilidades. Óscar Barreto mantiene su peso político, mientras Ricardo Orozco y Giovanni Molina aparecen entre los nombres que son mencionados para la Gobernación. A ellos se suma nuevamente José Élver Hernández, cuya eventual candidatura también podría entrar en la disputa.
Bermúdez reconoció la trayectoria de Hernández y su experiencia dentro del Partido Conservador, así como su cercanía histórica con el sector conocido como gomezgallismo. Una eventual candidatura del excongresista ampliaría todavía más el abanico de opciones dentro del conservatismo.
La disputa política también comienza a moverse en Ibagué. El nombre de Alexander Castro vuelve a aparecer entre los posibles aspirantes a la Alcaldía, y Bermúdez destacó su experiencia y conocimiento de las dinámicas de la capital tolimense, aunque evitó anticipar posibles alianzas.
Con varios nombres sobre la mesa, la principal incógnita será si el conservatismo logrará llegar unido a las elecciones o terminará dividido entre diferentes candidaturas. Para Borja, la existencia de varias opciones puede resultar positiva para la democracia, pues finalmente serán los ciudadanos quienes tendrán la última palabra.
El reto para el exsecretario de Agricultura será convertir su trayectoria y los respaldos políticos que ha comenzado a consolidar en una propuesta capaz de convencer a los electores más allá de las estructuras tradicionales. También tendrá que explicar qué significa para su eventual gobierno la continuidad de las políticas de la administración de Matiz y cuáles serían sus propios énfasis y diferencias.
Por ahora, Borja parece haber elegido su camino: mantener su candidatura y continuar recorriendo el departamento, independientemente de las decisiones que adopten otros dirigentes. Su posición abre uno de los primeros pulsos de una contienda que apenas comienza y que podría terminar enfrentando a varios aspirantes provenientes del mismo sector político.