Giovanni Martínez rechaza un eventual pico y placa en el Cañón del Combeima y sale en defensa de los campesinos
La discusión sobre cómo enfrentar los problemas de movilidad y el impacto ambiental que se presentan durante las temporadas de alta afluencia en el Cañón del Combeima sigue generando posiciones encontradas. En esta ocasión, el concejal Giovanni Martínez manifestó su rechazo a una eventual implementación de un pico y placa ambiental, argumentando que una medida de este tipo golpearía la economía de las familias campesinas que dependen del turismo.
El cabildante señaló que los corregimientos de Juntas, Villarrestrepo y Cay conforman una de las principales despensas agrícolas de Ibagué y que cada fin de semana cientos de productores aprovechan la llegada de visitantes para comercializar plátano, yuca, frutas, café y otros productos cultivados en la zona.
"Cuando un ciudadano hace mercado en el Cañón del Combeima está apoyando al campesino. Cuando sube a desayunar o almorzar también fortalece el comercio de la zona. El 90 % de los negocios del Cañón pertenecen a familias campesinas", afirmó.
Martínez reconoció que una eventual restricción podría contribuir a disminuir los embotellamientos que se registran en el corredor turístico, pero advirtió que las consecuencias económicas serían mayores para quienes viven del comercio rural.
"El pico y placa tiene dos caras. La positiva sería descongestionar la vía, pero la negativa es que sufrirían mucho los campesinos y los pequeños negocios. Por eso hoy digo rotundamente no al pico y placa en el Cañón del Combeima", expresó.
El concejal también cuestionó las comparaciones que algunos sectores han hecho con el municipio de Murillo, donde actualmente existe una restricción similar para el ingreso de vehículos. Según indicó, ambos territorios tienen dinámicas completamente diferentes y, por tanto, no deberían aplicarse las mismas soluciones.
"No podemos comparar a Murillo con el Cañón del Combeima. Aquí hay cientos de familias que esperan cada fin de semana a los visitantes para vender sus productos y sostener sus hogares", agregó.
La postura de Martínez también está ligada al reconocimiento que recibió el Concejo de Ibagué días atrás por parte de líderes de los corregimientos y veredas del municipio. Durante la jornada, los representantes del sector rural entregaron a cada cabildante una libra de café y un racimo de plátano como símbolo de agradecimiento por el respaldo brindado al campo.
Para el concejal, ese gesto representó mucho más que un homenaje. "Cuando nos entregaron un racimo de plátano no nos entregaron un racimo de plátano; nos entregaron los sueños de un campesino. En ese racimo está el alimento, el estudio de sus hijos, el mejoramiento de sus fincas y el esfuerzo de quienes trabajan la tierra. Mi tarea en el Concejo seguirá siendo visibilizar la zona rural y recordar que Ibagué tiene 17 corregimientos, 144 veredas y un territorio que depende en gran parte de su vocación agrícola", sostuvo.
Por ahora, el pico y placa ambiental continúa siendo únicamente un tema de discusión pública que ha surgido tras las recientes reflexiones sobre la movilidad y la protección ambiental en el Cañón del Combeima. Hasta la fecha no existe un proyecto radicado, un decreto ni una propuesta oficial por parte de la Alcaldía de Ibagué o de otra autoridad competente que contemple la implementación de esta medida.