Los grupos G8 y G5 quieren imponer mayorías en el próximo año electoral
A poco más de un año de las elecciones regionales, en el Concejo de Ibagué comenzaron a consolidarse dos bloques políticos que buscarían tener el control de las mayorías durante 2027, año en el que la corporación deberá elegir al nuevo personero municipal.
De un lado está el grupo que se identifica como G8, integrado por los concejales Deiby Buitrago, William Santiago, Julián Serna, Camilo Acevedo, John Gómez, Silvia Ortiz, Giovanny Martínez y Camilo Tavera.
Según información conocida en exclusiva, el G8 tendría como principal objetivo quedarse con la Presidencia del Concejo el próximo año para tener incidencia en la elección del personero de Ibagué. Además, al interior de la corporación existiría una fuerte puja para que Deiby Buitrago ocupe ese cargo, situación que habría generado incomodidad entre algunos de sus compañeros.
Incluso, fuentes consultadas por este medio aseguran que algunos concejales consideran que Buitrago no estaría solicitando apoyos para llegar a la Presidencia, sino que estaría exigiendo ese respaldo.
En la otra orilla se encuentra el denominado G5, conformado por William Rosas, Javier Mora, Aura Galeano, Víctor Ortiz y Carlos Beltrán.
De acuerdo con la información entregada, este bloque también tendría como prioridad influir en la elección del próximo personero municipal. Además, estaría conformado por concejales de diferentes sectores políticos, entre ellos algunos cercanos al conservatismo y al senador Miguel Barreto.
Las fuentes consultadas coinciden en que el próximo año será determinante no solo por el inicio de la contienda electoral para los comicios regionales, sino también por la elección del nuevo personero de Ibagué, un proceso que podría redefinir el equilibrio político dentro del Concejo.
Frente a este panorama, el analista político Jorge Palacios aseguró que la intensa disputa por la Presidencia del Concejo responde, en gran medida, al papel que desempeña esa corporación en la elección de los organismos de control.
"Uno de los principales papeles del Concejo es elegir al contralor y al personero. Lastimosamente, esos concursos terminan siendo un filtro para que, politiqueramente, se administre quién se queda con el cargo”, precisó el analista.
Palacios cuestionó además la independencia de esos procesos y sostuvo que, en su criterio, han perdido credibilidad, "esas son las perlas que dejan estos concursos, un desgaste, cero efectos fiscales y de control político, y unas entidades cada vez más cooptadas por la politiquería y la corrupción".
Finalmente, el analista aseguró que, aunque quienes llegan a estos cargos suelen iniciar su gestión con una agenda enfocada en el control y la vigilancia, con el paso del tiempo terminan perdiendo independencia.
"Arrancan con mucho impulso, con denuncias e investigaciones, pero a medida que avanzan terminan siendo apéndices de las administraciones de turno", concluyó.