William Rosas lanza pulla contra Andrés Zambrano en plena sesión del Concejo de Ibagué
En medio de la sesión del Concejo de Ibagué del día de ayer, el cabildante William Rosas lanzó una pulla directa contra su colega Andrés Zambrano, en una intervención que rápidamente tomó un tinte político de cara a la carrera por la Alcaldía en 2027.
Aunque su discurso fue planteado en términos generales, el contexto y el momento dejaron claro que el mensaje iba dirigido a marcar diferencias dentro del mismo sector alternativo.
Durante su intervención, Rosas insistió en que existe una brecha entre el ejercicio del control político y la responsabilidad de gobernar. “Una cosa es ser concejal y otra cosa es ser alcalde”, afirmó, señalando que los problemas de la ciudad no se dimensionan de la misma forma desde el cabildo que desde la administración municipal.
Con esa frase, dejó entrever que no todos los perfiles que hoy hacen oposición estarían necesariamente preparados para asumir el reto de dirigir la ciudad.
El cabildante incluso fue más allá al abrir la puerta a una eventual competencia directa: “Que Dios quiera le dé la posibilidad de que usted o yo podamos ser alcalde”, expresó, en lo que se interpreta como un reconocimiento implícito de que ambos están en la baraja de posibles candidatos, pero también como una forma de medir fuerzas desde ya.
Su intervención no solo tuvo carga política, sino que dejó ver una disputa temprana por el liderazgo dentro de los sectores alternativos.
Este cruce se da en un momento clave, en el que ya empiezan a perfilarse respaldos importantes. Mientras Zambrano ha sido impulsado como carta fuerte por el representante electo Renzo García, Rosas cuenta con el guiño político del representante electo Marco Emilio Hincapié, lo que evidencia que la eventual consulta interna no solo será una competencia de nombres, sino también de estructuras y apoyos.
Más allá de la pulla, el episodio deja ver que la disputa por la Alcaldía de Ibagué ya comenzó a jugarse dentro del Concejo, con mensajes que, aunque envueltos en el debate institucional, tienen una clara lectura electoral. La tensión entre Rosas y Zambrano refleja el reto que tendrá el bloque alternativo: lograr unidad sin que las diferencias internas terminen debilitando sus opciones de llegar al poder.