Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

La profecía que no se cumplirá

A estas alturas del paseo, la cuenta de precandidatos a suceder a Aranda ya va en 20, entre quienes han manifestado su intención de aspirar a la Alcaldía.
Imagen
juan_manuel_diaz_borja2.jpg
Profile picture for user Juan Manuel Díaz Borja
18 Oct 2026 - 9:57 COT por Juan Manuel Díaz Borja

Quedan escasas dos semanas para que los funcionarios públicos que aspiran a ser candidatos en las elecciones regionales del próximo año renuncien a sus cargos, si no quieren quedar inhabilitados. Por los lados de la Gobernación del Tolima, ya se da por hecho la salida de Alexander Castro como secretario de Cultura y Turismo, pues será candidato a la Alcaldía de Ibagué, luego de que hace cuatro años se quedara por fuera del camino, por cuenta de la victoria de Jorge Bolívar en la encuesta interna que adelantó el Partido Conservador. Castro, quien ha destacado en los cargos públicos que ha tenido, pareciera hoy tener la ventaja sobre otros candidatos del movimiento azul, incluido el mismo Bolívar, quien carga con serios cuestionamientos sobre su vida personal.  

Por los lados de la misma Alcaldía, han renunciado el exconcejal Óscar Berbeo; el destacado exgerente de Infibagué, Edilberto Pava, y Cristian David Ávila, exsecretario de Agricultura, quien, sin sonrojarse, aprovechó un evento institucional pagado con recursos públicos y con Johnny Rivera a bordo, para anunciar el inicio de su candidatura. 

Lo curioso de este último nombre es que, pese a no ser una figura reconocida dentro de la política local, la alcaldesa Aranda, tiempo atrás, le había anunciado su respaldo. Todo ello por cuenta de una supuesta profecía que le habría llegado a la mandataria, relacionada con el nombre de David, quien, según la Biblia, “encarna el liderazgo de un hombre conforme al corazón de Dios”. Aranda, quien hace parte de una congregación cristiana, habría decidido hace algunos meses que Ávila sería su candidato, más que por sus ejecutorias o triunfos; por cuenta de ese mensaje divino que habría recibido de acuerdo con sus creencias.

Lo cierto es que, pese a que Ávila renunció el pasado mes de junio y ha estado haciendo el normal trabajo de campaña, su candidatura no logró despegar con el tiempo, ni ser aceptada como esperaban. Tanto así que su bíblico nombre ya no es considerado por la mandataria ni por su esposo, Juan Arturo Gutiérrez, quien, al parecer, se ha venido reuniendo con diferentes personas para indicarles que el candidato de lo que algunos llaman “Arandismo” será el actual secretario de Infraestructura, Marco Matheus Saavedra, conocido desde siempre como “Mateo” y a quien la alcaldesa Aranda catalogó recientemente, en una entrevista, como su “apóstol” más fiel y leal, dentro de las analogías cristianas que suele hacer la mandataria.

Mateo, a quien tuve la oportunidad de distinguir en la época de infancia y conocer sus orígenes humildes, pareciera reunir las condiciones para ser un candidato que pueda dar la pelea con el apoyo de la maquinaria municipal. Está formado académicamente en dos carreras, no está contaminado con lo rancio de la política, pero, sobre todo, tiene ejecutorias en la gestión pública para mostrar. Entregó la Concha Acústica, las piscinas del Parque Deportivo y ha liderado con éxito la recuperación de la malla vial de la ciudad, una deuda histórica que Aranda ha venido saldando. El dilema está en que no tiene trayectoria política y que tendría detrás no solo a la alcaldesa Aranda, sino también a su esposo, quien ha sido objeto de serios cuestionamientos por ser, supuestamente quien ordena y dispone cargos, contratos y licitaciones al interior de la administración municipal.

A estas alturas del paseo, la cuenta de precandidatos a suceder a Aranda ya va en 20, entre quienes han manifestado su intención de aspirar a la Alcaldía. Sin embargo, para nadie es un secreto que esa cifra se reducirá a menos de la mitad, por cuenta de los acuerdos y los apoyos que se negocian a cambio de burocracia. Lo cierto es que esa profecía de David no se cumplirá y que muy seguramente Mateo se medirá en la contienda con pesos pesados que también han destacado en su gestión, como el mismo Alexander Castro, apoyado por la gobernadora Matiz, el concejal de oposición Andrés Zambrano, y el mismo Edilberto Pava, a quien la alcaldesa ha reconocido como un gran gestor, pero que ya habría sido descartado, pese a su basta experiencia en lo público y cercanía con la gente. 

Por ahora, lo único claro es que en política las profecías no siempre se cumplen y que, por más bendiciones que reciba un candidato desde el poder, serán los ciudadanos quienes tengan la última palabra en las urnas. Aranda parece haber cambiado a David por Mateo, pero tendrá que entender que una cosa es escoger a su apóstol favorito y otra muy distinta lograr que los ibaguereños lo sigan. Porque en política, como en la fe, no basta con predicar: también hay que convencer y, sobre todo, demostrar con hechos que se merece la confianza de la gente. 

Ojalá la alcaldesa en medio de sus analogías no olvide, la famosa frase de Darío Silva Silva, fundador y líder de la iglesia Casa Sobre la Roca, que se ha hecho tan popular por estos días, a escasos días de su fallecimiento: “cristianicemos la política sin politizar el cristianismo”.  

Tags: