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Celsia: a los tolimenses se nos apagó la paciencia

La Costa Caribe ya pasó por algo que deberíamos mirar con cuidado. Electricaribe acumuló durante años apagones, deterioro de redes y una inconformidad ciudadana que terminó siendo imposible de ignorar.
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6 Sep 2026 - 8:44 COT por Ecos del Combeima

Por: Mauricio Gutiérrez

En el Tolima ya no estamos hablando de uno o dos apagones aislados. Hay días y  noches en las que la energía se va, regresa y al rato vuelve a fallar. Uno termina mirando la nevera, el televisor o cualquier electrodoméstico conectado, esperando que no sea ese el que termine pagando las consecuencias. Lo que ocurre en Ibagué también se escucha en varios municipios; cortes inesperados, bajones y gente cansada. Mientras tanto, la factura sí llega puntual. Y cara. Muy cara. Por eso cada vez somos más los que sentimos que con Celsia se nos apagó algo más que la luz: se nos apagó la paciencia.

Celsia llegó al Tolima en 2019 hablando de modernización y anunciando inversiones millonarias para mejorar el servicio. La empresa asegura haber invertido cientos de miles de millones de pesos desde entonces. Nadie tiene por qué desconocerlo. Pero seis o siete años después hay una pregunta que cualquier usuario puede hacer sin necesidad de ser ingeniero: ¿dónde se está invirtiendo todo ese dinero? Porque la gente no mide una inversión leyendo un informe empresarial. La mide cuando abre su negocio y puede trabajar tranquilo, cuando llega a la casa y los electrodomésticos siguen funcionando, cuando puede acostarse sin preguntarse cuántas veces se irá la luz esa noche. Celsia tiene que explicar por qué persisten tantas quejas.

A esto se suma algo que golpea todavía más; el Tolima paga una energía costosa. Que afecta el bolsillo de nuestra gente. Durante el 2026 se conocieron cifras que ubicaban el costo unitario de la energía para el mercado del Tolima alrededor de los $967 por kilovatio hora, por encima del reportado en otros mercados atendidos por la misma empresa. Sé que la tarifa obedece a una fórmula regulada y que sería injusto decir que Celsia fija a su gusto todo lo que aparece en el recibo. Pero tampoco podemos tragarnos cualquier explicación técnica y seguir pagando en silencio. Queremos saber por qué en el Tolima cuesta tanto la energía, cuánto estamos pagando por pérdidas y qué parte de ese costo puede mejorar con una gestión más eficiente del operador. Si al usuario le cobran hasta el último peso, el usuario también puede exigir hasta la última explicación.

Ahí es donde tiene que aparecer la Superintendencia de Servicios Públicos. Desde mayo de 2026 está evaluando a Celsia. Espero que esa evaluación no termine convertida en otro documento que nadie vuelve a leer. La Superservicios no debe mirar el problema a desde Bogotá, debe venir al Tolima, Necesitamos controles fuertes. Visitas técnicas. Auditorías de los circuitos con interrupciones. Revisión de los indicadores de duración y frecuencia de los cortes. Análisis de las reclamaciones por daños. Verificación de compensaciones. Investigación de las interrupciones no programadas y, si existen incumplimientos, las sanciones que correspondan. Los tolimenses merecemos respeto. Celsia no puede actuar como si esta tierra fuera un mercado donde todo se puede explicar con un comunicado y después seguir igual.

La Costa Caribe ya pasó por algo que deberíamos mirar con cuidado. Electricaribe acumuló durante años apagones, deterioro de redes y una inconformidad ciudadana que terminó siendo imposible de ignorar. En 2016 el Estado intervino la empresa y después vino su liquidación. Cambiaron los operadores y aun así varios problemas continuaron. No estoy diciendo que Celsia sea Electricaribe. Sería irresponsable hacerlo. Lo que digo es que el Tolima no debería esperar a que una problemática crezca hasta volverse inmanejable para entonces preguntar por qué nadie actuó antes.

Nosotros también tenemos una responsabilidad. La indignación en redes sirve, pero no alcanza. Si se va la energía, debemos documentarlo. Si un electrodoméstico se daña, reclamemos. Si la factura llega costosa y con valores que no entendemos, preguntemos y dejemos constancia. Y si encontramos que cientos o miles de personas están padeciendo lo mismo, organicémonos. Existen acciones populares, acciones de grupo y otros caminos jurídicos que pueden estudiarse dependiendo de los hechos y de las pruebas. Una empresa grande tiene abogados y técnicos. Los ciudadanos tenemos derechos. Hay que usarlos. Por eso debemos unirnos y organizarnos. 

Yo sí creo que Celsia le debe explicaciones al Tolima. Y también creo que las autoridades nacionales tienen que mirar con mucha más atención lo que está ocurriendo aquí. No somos mendigos esperando que una empresa decida cuándo nos presta bien el servicio, ni estamos pidiendo que nos regalen la energía. Pagamos nuestras facturas y tenemos derecho a recibir energía con calidad, continuidad y seguridad. Por eso exigimos que funcione bien y que cuando falle que respondan. Celsia debe respetar al Tolima y los Tolimenses tenemos que aprender a hacernos respetar. La luz podrá volver después de cada corte. Pero llegó el momento de unirnos, reclamar, denunciar y exigir. Porque en el Tolima se puede ir la luz. Lo que ya se nos apagó fue la paciencia.

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