Matiz y Aranda: juntas y revueltas
La coincidencia entre las dos figuras femeninas que hoy ocupan los escenarios de poder más importantes en el Tolima cada vez se hace más fuerte. Aunque provienen de trayectorias distintas y tienen estilos diferentes de liderazgo, hay varios puntos en común que han terminado conectándolas políticamente, y uno de los más visibles por estos días, es su cercanía ideológica con la candidata presidencial Paloma Valencia.
Para nadie es un secreto que juntas decidieron apoyar a Valencia, no necesaria y exclusivamente por el hecho de ser mujer, sino porque políticamente se identifican con las posturas de la derecha que ella encarna, y especialmente con el partido Centro Democrático que ha brindado respaldo a ambas mandatarias, y ha encontrado también en ellas, una caja de resonancia a las críticas al gobierno Petro.
Pero, más allá de las alianzas electorales o los puntos de encuentro frente a dicha elección, tanto Matiz como Aranda tienen en común que han logrado construir liderazgo sin depender exclusivamente de los padrinazgos tradicionales, y eso es algo que ha generado ampolla en algunos. Como es sabido el exalcalde Andrés Hurtado llamó “tonta” a la alcaldesa por no dejarse imponer lo que él quería que ella hiciera, y un Óscar Barreto, más discreto ha dado cierta libertad a la gobernadora Matiz, sin perder el manejo de las decisiones importantes al interior de su movimiento.
Es innegable, que, pese a esas coincidencias ideológicas, cada una jugará sus cartas de cara a las próximas elecciones regionales del próximo año, y es probable que algunas de esas cartas coincidan la una con la otra o los apoyos sean intercambiables y recíprocos. No obstante, lo que esperamos los ciudadanos de esas coincidencias y relaciones armónicas, (mucho más si quien ganara en las presidenciales fuera Paloma) es que le dejen a Ibagué avances en materia de seguridad, infraestructura vial, y desarrollo económico. Además del tema de la tan necesaria pavimentación de la vía al Salado, a hoy no se tiene certeza de lo que pasó con el tan anunciado viaducto de Mirolindo por parte de la gobernación del Tolima, y en el cual la administración municipal tiene una responsabilidad primaria.
No pueden seguir pasando los años sin que Ibagué tenga una gran obra de infraestructura, pero, sobre todo, no se puede desaprovechar que en esta ocasión dos mujeres que se aprecian y se respetan, y que han demostrado tener carácter y decisión, no vayan a apelar a esas virtudes para sacar adelante proyectos de envergadura para la capital tolimense.
Chevere por la unión en las fiestas de junio, por la coincidencia de ambas mandatarias en eventos culturales, deportivos, pero Ibagué necesita obras de impacto, que deben ir mucho más allá de las fotos, los cafés y los apretones de manos. Los ibaguereños reclaman a gritos oportunidades de empleabilidad, proyectos de vivienda, el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, entre muchas otras necesidades, que bien pudieran sortearse entre dos mujeres del talante de Matiz y Aranda.
¿Será que los egos o la ineficiencia de algún secretario o asesor de despacho nos estará frenando el progreso del que tanto hablan nuestras mandatarias cada que se encuentran?