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Los “Therian” y la modernidad líquida

Hay quienes afirman que dicha conducta raya en un problema de salud mental, pero también, desde el punto de vista sociológico, algunos expertos, como el mexicano Omar Estrada, han abordado el fenómeno como una nueva forma de expresión de los jóvenes que hay que entender y comprender.
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22 Feb 2026 - 10:40 COT por Juan Manuel Díaz Borja

En un parque o plaza cualquiera de alguna ciudad del mundo, un grupo de jóvenes, con la máscara de cualquier animal, simula comportamientos extraños, cercanos a una realidad alterada. Usan collares y aditamentos y, en lugar de articular palabra, ladran, realizan rugidos y lanzan arañazos para saludar o congraciarse con los demás. La escena se ha hecho real, incluso en Colombia, y tiene desconcertada a la sociedad en general y, especialmente, a los padres de familia, que ven esta rara práctica con preocupación y, a la vez, con algo de risa.

El nombre de esa nueva conducta es “Therian” y, según indican los internautas, se trata de personas que aparentemente se identifican como animales y simulan sus comportamientos, apariencia física y costumbres sin razón alguna, en tiempos de modernidad líquida, según Zygmunt Bauman, en donde los miembros de una sociedad cambian antes de que las formas de actuar puedan consolidarse en hábitos y rutinas.

Aunque pareciera algo sacado de los cabellos, reportes en internet indican que, desde los años noventa, justamente cuando apareció el mundo digital, algunas personas se agruparon en foros digitales para compartir y promover ese tipo de subculturas y los contextos que las rodean, hasta ahora inexplicables para muchos. Hay quienes afirman que dicha conducta raya en un problema de salud mental, pero también, desde el punto de vista sociológico, algunos expertos, como el mexicano Omar Estrada, han abordado el fenómeno como una nueva forma de expresión de los jóvenes que hay que entender y comprender. Lo cierto es que, hasta el momento, las personas que han emergido en las calles, aparentemente de manera espontánea, tienen un libreto y unos patrones de comportamiento que buscan llamar la atención.

También es evidente que fenómenos como el descrito tienen su origen en la influencia poderosa de las redes sociales, que hoy han hecho del mundo un gran enjambre digital, en palabras de Byung-Chul Han. Plataformas como YouTube y TikTok han sido catapultas para que todo aquel que sienta deseos de expresarse pueda hacerlo libremente y sin restricción alguna, y eso aparentemente no tendría problema. Lo negativo del asunto es que ese tipo de manifestaciones, como la de los “Therian”, no aporta nada positivo a la humanidad, sino que, por el contrario, pareciera estar empecinado en ridiculizar la condición humana.

Es una lástima que los medios de comunicación y los mismos cibernautas le den tanta trascendencia a ello desde una perspectiva amarillista y con poca profundidad para tratar de entender lo que hay detrás de esa nueva dinámica, y no desde la perspectiva de poner de manifiesto la necesidad de abordar los contenidos digitales y los fenómenos que de allí se desprenden de una manera analítica, rigurosa y estrictamente crítica.

No podemos seguir alimentando modas, costumbres e influencias sin sentido, porque, citando nuevamente a Bauman, estaremos habitando una tierra sin sentido, marcada por la incertidumbre, la fragilidad y el miedo como rasgo del porvenir.