La desnutrición crónica infantil frena el desarrollo de Colombia
La Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, ABACO, enciende las alarmas en el país al dar a conocer de manera conjunta dos trascendentales investigaciones que desnudan la gravedad estructural, el costo social y las deficiencias institucionales frente a la desnutrición crónica infantil, DCI, en Colombia.
La combinación del nuevo estudio de Huella Demográfica de ABACO y el estudio sectorial sobre Desnutrición Crónica de la Contraloría de la República, revelan que la desnutrición crónica no es un problema del pasado ni un asunto puramente médico, sino un freno permanente al capital humano y al desarrollo económico nacional.
La alarmante huella demográfica y sus secuelas irreversibles.
El nuevo estudio desarrollado por ABACO, titulado "La huella demográfica de la desnutrición crónica infantil en Colombia", revela que el impacto acumulado de esta problemática es mucho mayor de lo que muestran las fotos del día a día. La investigación estima que 5.269.088 personas que hoy viven en Colombia pertenecen a cohortes que estuvieron expuestas a la desnutrición crónica durante su primera infancia, lo que equivale al 15,9 % de la población total del país.
La evidencia científica recopilada en la investigación detalla el devastador daño biológico y social que sufren quienes padecen esta condición en sus primeros años de vida:
Pérdida cognitiva: Una reducción de hasta 14,6 puntos en el coeficiente intelectual.
Brecha educativa: Hasta cinco años menos de escolaridad formal.
Castigo salarial: Hasta 54% menos ingresos en su vida adulta.
Actualmente, 432.953 niños y niñas menores de cinco años presentan desnutrición crónica en el territorio nacional. Esta realidad no solo perpetúa la pobreza y la desigualdad, sino que destruye la competitividad del país. Debido a las pérdidas en capacidades cognitivas y productividad de los trabajadores que sufrieron desnutrición en su niñez, las empresas en Colombia dejan de vender 4.200 millones de dólares al año, mientras que la fuerza laboral del país deja de recibir cerca de 2 billones de pesos al mes.
Falta una política específica y articulada
A este dramático panorama se suman los hallazgos del Estudio Sectorial sobre Desnutrición Crónica en Colombia, publicado por la Contraloría General de la República en agosto de 2026, con el apoyo técnico de ABACO.
La auditoría del máximo órgano de control fiscal evidencia una brecha institucional crítica: a pesar de que el país cuenta con múltiples instituciones, programas y acciones dispersas que intervienen en los determinantes de la salud, Colombia no dispone actualmente de una política pública específicamente orientada a prevenir la desnutrición crónica, detectarla tempranamente, monitorearla, tratarla y reducir su prevalencia.
La Contraloría subraya que, a diferencia de la desnutrición aguda (que cuenta con rutas de atención clínica clara), el retraso en la talla carece de un marco institucional que defina metas nacionales unificadas, indicadores de resultado verificables y asignaciones presupuestales exclusivas, lo que impide evaluar la efectividad y la transparencia de los recursos públicos destinados a la niñez.
Un llamado a la acción: "Todos Juntos".
Al analizar las experiencias internacionales exitosas, queda demostrado que los países que lograron reducciones aceleradas de la desnutrición crónica lo hicieron transformando el problema en una prioridad de Estado, con metas claras, liderazgo del más alto nivel y una estricta coordinación intersectorial.
Ante esto, Juan Carlos Buitrago, Director Ejecutivo de la red de Bancos de Alimentos de Colombia- ABACO, hizo un enérgico y urgente llamado a la unidad nacional: "Las cifras de estos estudios demuestran que la desnutrición crónica infantil es una emergencia silenciosa que nos está costando el futuro de millones de adultos y el desarrollo de nuestra economía. Esto no lo puede resolver un solo sector ni un solo ministerio de forma aislada. Como Colombianos, tenemos la obligación ética y civil de trabajar Todos Juntos, uniendo las capacidades de todos los sectores —gobierno,
empresas privadas, academia y sociedad— para erradicar la desnutrición crónica de raíz. Solo así podremos garantizar que los niños de Colombia crezcan cada vez más saludables, más inteligentes y más felices".