Colombia requiere una política farmacéutica nacional
Colombia llegó a un punto en el que ya no puede seguir administrando la salud como si los medicamentos fueran un asunto accesorio.
El país enfrenta una distorsión estructural: mientras el gasto crece, la dependencia aumenta, el mercado se concentra y la capacidad productiva local pierde terreno.
En 2025, el mercado farmacéutico colombiano alcanzó los $32,47 billones.
Sin embargo, el 83 % de las unidades corresponde a medicamentos de bajo precio, que apenas representan el 28 % del valor total, mientras que un grupo reducido de medicamentos de alto costo, en su mayoría importados, concentra el 72 % del gasto.
No es un problema técnico. Es una señal de vulnerabilidad.
Discusión postergada
La estructura actual limita la capacidad de negociación del Estado y expone al sistema a riesgos crecientes de desabastecimiento y volatilidad internacional. En el canal institucional, los medicamentos importados representan el 84,5 % del valor, y cerca de la mitad de las compras se concentra en productos con un solo oferente.
En ese contexto, la industria farmacéutica nacional no es un actor complementario: es el principal factor de equilibrio del sistema. Donde hay producción local, hay competencia, hay diversidad terapéutica y hay precios más accesibles.
Bogotá: escenario de la conversación que el país necesita
Frente a este panorama, Bogotá será el punto de encuentro de la discusión más amplia del sector farmacéutico en América Latina.
Ante esta situación el próximo 4 de mayo Asinfar e Invima realizarán el Primer Diálogo Latinoamericano entre Autoridades Sanitarias e Industria Farmacéutica, un espacio técnico orientado a avanzar en convergencia regulatoria, integración regional y fortalecimiento de capacidades productivas.
Este encuentro busca superar la fragmentación normativa, reducir duplicidades y construir confianza entre agencias regulatorias e industria, como condición para mejorar el acceso y la sostenibilidad de los sistemas de salud.
El 5 de mayo de 2026, se llevará a cabo el 3 Foro Farmacéutico Latinoamericano concebido como un espacio de definición estratégica, no como un evento sectorial.
Reindustrializar para sanar
El Foro parte de una premisa central: el medicamento no es un bien transable ordinario, sino un componente estratégico del Estado moderno. Su producción, regulación y financiamiento determinan la autonomía sanitaria, la estabilidad del sistema de salud y la capacidad de respuesta ante crisis.
La agenda abordará cinco ejes estructurales: la geopolítica del medicamento, la sostenibilidad financiera, la capacidad productiva, la integración regional y la convergencia regulatoria como base de un mercado más eficiente y predecible.
El encuentro culminará con la presentación de un Documento Marco de Reindustrialización Farmacéutica, concebido como hoja de ruta técnica para Colombia y base de un eventual manifiesto latinoamericano por la autonomía sanitaria.
Ambos espacios no son ejercicios académicos ni vitrinas institucionales. Son una convocatoria a definir si Colombia continuará dependiendo de mercados externos concentrados o si asumirá una política farmacéutica como política de Estado.
“Colombia no puede seguir discutiendo el acceso sin discutir la producción. La política farmacéutica es, ante todo, una decisión de Estado.” Carlos Francisco Fernández Rincón, presidente ejecutivo de Asinfar.