Seis antenas Starlink y 582 celulares fueron encontrados en una requisa en la cárcel La Picota
Un hallazgo que encendió las alarmas sobre el control de las comunicaciones dentro de las cárceles colombianas quedó al descubierto durante un gigantesco operativo en la cárcel La Picota, en Bogotá. Entre los elementos decomisados por las autoridades aparecieron seis antenas de internet satelital Starlink, dispositivos que permiten conectarse a la red sin depender de las conexiones tradicionales por cable o de las redes móviles.
La intervención se desarrolló en 19 pabellones del establecimiento penitenciario y contó con la participación de aproximadamente 400 integrantes de la Policía Nacional y funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec). El balance dejó cientos de equipos electrónicos y otros elementos prohibidos que permanecían dentro del centro de reclusión.
Entre los resultados más llamativos se encuentra la incautación de 582 teléfonos celulares, 3.754 tarjetas SIM, 38 módems y seis antenas Starlink. La cantidad de dispositivos encontrados vuelve a poner sobre la mesa las dificultades para impedir que las personas privadas de la libertad mantengan comunicaciones no autorizadas con el exterior.
Pero el inventario no terminó ahí. Durante los registros también fueron decomisados 432 cargadores, 243 auriculares o manos libres, 18 tarjetas microSD, tres memorias USB y seis relojes inteligentes, además de otros accesorios electrónicos.
La requisa también permitió retirar 356 armas cortopunzantes, cinco kilogramos de marihuana, 327 gramos de cocaína y cinco gramos de tussi. A esto se sumaron $7.683.000 en efectivo y aproximadamente 3,5 litros de whisky, de acuerdo con el balance divulgado sobre el procedimiento.
¿Por qué llamaron tanto la atención las antenas Starlink?
Se trata de equipos del servicio de internet satelital desarrollado por SpaceX, compañía del empresario Elon Musk. A diferencia de las conexiones convencionales, estos dispositivos reciben la señal directamente de una red de satélites, lo que permite ofrecer internet en lugares donde no existe infraestructura tradicional de telecomunicaciones.
Su presencia dentro de un establecimiento penitenciario representa un desafío adicional para los controles de seguridad, pues permite plantear interrogantes sobre cómo ingresaron estos equipos, dónde estaban ubicados y si se encontraban en funcionamiento. Las autoridades deberán establecer también quiénes los tenían y si fueron utilizados para actividades ilegales.
Tras conocerse los resultados, el presidente Abelardo De La Espriella reaccionó públicamente y cuestionó que desde los establecimientos penitenciarios se puedan mantener comunicaciones para presuntamente continuar coordinando actividades criminales.
“Las cárceles no pueden seguir siendo centros de operaciones criminales. No permitiré que los delincuentes continúen ordenando delitos, intimidando a los colombianos y burlándose de la justicia desde sus celdas”, manifestó el mandatario al referirse al operativo.
La intervención se suma a las medidas de traslado de personas privadas de la libertad que ha anunciado el Gobierno Nacional para reforzar el control en los centros penitenciarios. Entre ellas se encuentran movimientos de internos desde Buenaventura, Montería, Sincelejo, Cartagena, Barranquilla y San Andrés hacia otros establecimientos del país.
El hallazgo de las seis antenas satelitales, junto con los cientos de celulares y miles de tarjetas SIM, deja una pregunta de fondo para las autoridades penitenciarias: ¿cómo logró ingresar y permanecer semejante cantidad de equipos de comunicación en una cárcel de máxima seguridad?