Comerciantes de la Plaza de la 21 lideraron histórica jornada solidaria tras tragedia en Los Álamos
La emergencia provocada por el incendio en el sector de Los Álamos sigue dejando consecuencias profundas en Ibagué. A medida que avanzan las evaluaciones técnicas, las autoridades han sido claras: las familias afectadas no podrán regresar a habitar la zona, debido a las condiciones de riesgo en las que quedó el terreno tras la conflagración.
Esta decisión, que impacta directamente a cerca de un centenar de hogares, ha obligado a acelerar medidas como la declaratoria de calamidad pública y la implementación de subsidios de arriendo, mientras se define una solución de vivienda a largo plazo para los damnificados.
En medio de este panorama complejo, la respuesta ciudadana no se ha hecho esperar. Comerciantes de la Plaza de la 21 lideraron una de las jornadas de solidaridad más significativas registradas en los últimos días, logrando recolectar cerca de cinco toneladas de ayudas.
Según explicó Luis Albeiro Mora, representante de las plazas de mercado, la iniciativa contó con el respaldo de decenas de comerciantes, como Surtimax, Tipitín, comerciantes de los cárnicos; asociaciones como Ascundi, Asocarga, Fundación Forjadores de Nuevos Caminos, Ascut, entre muchos otros comercios que se vincularon, quienes donaron alimentos como papa, yuca, cebolla, carne, pollo y otros productos básicos, además de ropa y elementos esenciales para las familias afectadas.
La recolección no solo se limitó a productos de primera necesidad. También se recibieron donaciones como camas, colchones y enseres, evidenciando el nivel de compromiso de diferentes sectores económicos con quienes hoy enfrentan una crisis humanitaria.
El proceso de entrega de estas ayudas fue acompañado por distintas entidades, entre ellas la Policía Nacional y la Secretaría de Desarrollo Social, así como asociaciones y fundaciones que se sumaron a la logística desde las primeras horas del día, permitiendo que los mercados llegaran de manera organizada a las familias.
Incluso, parte de los alimentos recolectados será utilizada en jornadas comunitarias, como la preparación de sancochos, una estrategia que busca no solo suplir necesidades básicas, sino también generar espacios de apoyo colectivo en medio de la adversidad.
Este tipo de iniciativas cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que muchas de las familias afectadas lo perdieron todo en el incendio y ahora enfrentan la incertidumbre de empezar de nuevo en otro lugar.
Mientras avanzan los censos oficiales y las soluciones institucionales, la solidaridad de los ibaguereños se consolida como un pilar clave para sobrellevar la emergencia, demostrando que, incluso en medio de la tragedia, la respuesta comunitaria puede marcar la diferencia.