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Andenes ocupados, peatones afectados: así avanza la recuperación del espacio público en la comuna 1 de Ibagué

La intervención busca devolver a los ciudadanos zonas destinadas al tránsito peatonal, mientras se plantea un reto que va más allá de los operativos: encontrar un equilibrio entre el derecho a caminar libremente y las necesidades de quienes viven de las ventas informales.
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Comuna 1
6 Sep 2026 - 18:36 COT por Tatty Umaña

En varios barrios de la comuna 1 de Ibagué, la recuperación del espacio público volvió a poner sobre la mesa una situación que afecta directamente la vida cotidiana de los habitantes: la ocupación de andenes que obliga a los peatones a caminar por las calles o a sortear obstáculos para poder llegar a sus destinos.

La jornada adelantada el 5 de septiembre respondió precisamente a solicitudes de ciudadanos que reclamaban mayor control sobre estos espacios. La intervención incluyó vigilancia, control y sensibilización con vendedores informales ubicados en zonas destinadas al tránsito peatonal.

 

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Comuna 1

Caminar sin bajar a la calle

Para una persona que se moviliza a pie, un andén despejado no es simplemente un asunto de orden urbano. Es una condición básica de seguridad y accesibilidad. Cuando estos espacios están ocupados, quienes terminan asumiendo las consecuencias son especialmente los adultos mayores, personas con discapacidad, niños y quienes deben desplazarse con coches o dificultades de movilidad.

Por eso, recuperar los andenes puede representar una mejora concreta en la vida diaria de los barrios. La posibilidad de caminar sin tener que invadir la vía vehicular reduce riesgos y permite que el espacio público cumpla realmente con la función para la que fue destinado.

La directora de Espacio Público, Kelly Posada, explicó que las acciones se están realizando a partir de las solicitudes ciudadanas y que se busca inicialmente que los vendedores despejen voluntariamente los espacios.

El reto no es solamente retirar vendedores

El problema también plantea una realidad social que no puede desconocerse. Para muchos vendedores informales, el espacio público representa su lugar de trabajo y la posibilidad de generar ingresos para sus hogares. De ahí que las jornadas incluyan un componente de sensibilización y pedagogía antes que limitarse exclusivamente a las medidas de control.

La discusión, entonces, no debería reducirse a vendedores contra peatones. La comunidad necesita andenes libres, pero también soluciones que permitan que quienes dependen de la informalidad puedan desarrollar alternativas económicas sin trasladar el costo de su actividad a quienes necesitan transitar.

La recuperación de estos espacios tendrá mayor impacto si logra mantenerse en el tiempo y si está acompañada de acciones que permitan ordenar las actividades comerciales sin desconocer las necesidades de quienes viven de ellas.

Una ciudad más accesible comienza en el barrio

Las autoridades anunciaron que continuarán llevando este tipo de operativos a otros sectores de Ibagué. Para los habitantes, el resultado no debería medirse solamente por cuántos vendedores fueron retirados o cuántos operativos se realizaron, sino por algo mucho más sencillo: si después de la intervención pueden volver a caminar tranquilamente por sus propios barrios.

El espacio público pertenece a todos y su recuperación adquiere verdadero sentido cuando se traduce en calles y andenes más seguros, accesibles y utilizables para la comunidad, sin perder de vista que detrás de cada puesto informal también existe una familia que necesita alternativas para subsistir.