Fenalce alerta sobre el peligro de la aprobación de un arancel al 0 % para la cebada
La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya – Fenalce, mostó su preocupación por la solicitud de diferimiento arancelario al 0 % de la cebada para malteado o elaboración de cerveza.
En su momento la federación presentó su concepto técnico en relación con esta medida que representa una grave afectación para los productores de cebada del país, que se concentran en Boyacá, Nariño y Cundinamarca. En 2025, la producción de este cereal fue de 10.238 toneladas con un rendimiento de 2,25 t/ha, mientras que el área cultivada fue de 4.547 hectáreas.
“Como federación que representa a los agricultores de cereales del país, Fenalce reconoce la importancia de garantizar el abastecimiento oportuno y competitivo de materias primas para la industria agroalimentaria. No obstante, también considera fundamental que las decisiones de política comercial y arancelaria incorporen una visión integral que contemple el desarrollo rural, la sostenibilidad productiva, la estabilidad del ingreso agrícola y la resiliencia del sistema agroalimentario nacional, para evitar la desaparición de más cultivos en el país”, explico el gerente general de Fenalce, Arnulfo Trujillo Díaz .
Añadió Fenalce que “la cebada, aunque actualmente representa una proporción reducida del consumo nacional aparente, constituye una actividad productiva estratégica para determinadas regiones del país y un componente relevante dentro de la diversificación agrícola. En este contexto, cualquier modificación permanente en los instrumentos de política comercial debe evaluarse no solo desde la perspectiva de competitividad industrial, sino también desde sus efectos estructurales sobre la producción nacional y, la seguridad y soberanía alimentaria”.
Con base en la evidencia productiva y comercial disponible, la federación concluyó que el mantenimiento de instrumentos arancelarios dentro de los márgenes permitidos por los compromisos internacionales constituye un mecanismo legítimo de política pública para evitar una mayor contracción del cultivo en el país.
Asimismo, evidenció que las cifras recientes arrojan señales de recuperación productiva y mejoras técnicas, las cuales podrían fortalecerse mediante programas de asistencia técnica, adopción de mejores prácticas y articulación institucional. Esto ayuda a los productores debería priorizar, en lugar de tomar decisiones que generan señales de desprotección en frontera.
Dado el nivel actual de dependencia de las importaciones en el país, la evidencia de competencia por precio frente al producto importado incluso bajo el esquema arancelario vigente, y la tendencia decreciente de la producción nacional, Fenalce considera que un diferimiento arancelario permanente al 0 % a la cebada para malteado o elaboración de cerveza, incrementa el riesgo de desincentivo a la producción nacional, profundizará la dependencia externa y debilitaría la sostenibilidad económica de los productores en las regiones donde el cultivo aún subsiste.
Por lo anterior, desde una perspectiva técnica, económica y de sostenibilidad sectorial, la federación recomendó no acceder a la solicitud de diferimiento arancelario al 0 %, sugiriendo que las medidas de competitividad industrial se orienten hacia estrategias complementarias que no impliquen una desprotección estructural del productor nacional.
Consideraciones sobre el mercado de cebada
Si bien la producción nacional de cebada representa actualmente una proporción reducida del consumo nacional aparente, su importancia no debe evaluarse exclusivamente en términos de participación porcentual, sino en función de su rol estratégico dentro del sistema agro productivo nacional.
En primer lugar, la cebada constituye una actividad productiva relevante en determinadas zonas agroecológicas del país, donde las condiciones climáticas y de altitud limitan alternativas agrícolas de igual viabilidad económica. En estos territorios, la cebada forma parte de esquemas productivos que contribuyen a la estabilidad del ingreso rural y a la permanencia de la población en el campo.
En segundo lugar, la producción de cebada genera empleo rural directo e indirecto. Aunque el volumen total producido sea bajo frente a las importaciones, su impacto territorial es significativo en términos de economía local.
En tercer lugar, la cebada cumple un papel en la diversificación agrícola. La diversificación reduce riesgos productivos, mejora la rotación de cultivos, contribuye al manejo sostenible de suelos y disminuye la dependencia de monocultivos. La reducción o desaparición de esta alternativa productiva podría generar mayor concentración agrícola y aumentar vulnerabilidades en determinadas regiones.
Por tanto, la baja participación actual no implica irrelevancia estructural. Por el contrario, evidencia la necesidad de fortalecer la base productiva interna para mejorar su competitividad y sostenibilidad, evitando señales de política que puedan acelerar su debilitamiento.