Solo 1 de cada 8 residuos en Colombia logra reciclarse, se avanza hacia envases más circulares
Colombia enfrenta uno de los mayores desafíos ambientales en la actualidad: aunque produce más de 31 millones de toneladas de residuos sólidos al año, solo el 12,4 % logra reciclarse o regresar a la cadena productiva, según datos del Departamento Nacional de Planeación, DNP, en 2025.
El dato preocupa aún más si se tiene en cuenta que cerca del 50 % de esos residuos corresponde a envases y empaques. Dentro de ese grupo, el papel y el cartón representan el 36%, de acuerdo con la Guía de Gestión Integral de Residuos Sólidos y Economía Circular de la ANDI de 2022. Esto los convierte en los materiales más utilizados en el mercado de empaques.
A la presión ambiental se suma un cambio claro en las preferencias de consumo. El estudio Green Gauge o Indicador Verde, de 2023, realizado por GfK, parte de la consultora NielsenIQ, reveló que para el 57.6 % de los colombianos es muy importante que un producto sea respetuoso con el medio ambiente, y que el 61.3% espera acciones más responsables por parte de las empresas.
Este contexto ha impulsado a muchas industrias, especialmente a la de alimentos y bebidas, a transformar sus empaques.
El papel ha vuelto a tomar fuerza como alternativa a algunos plásticos; sin embargo, existe una barrera técnica poco visible para el consumidor: una capa interna de plástico que evita filtraciones, pero que dificulta el reciclaje.
¿Qué son los “recubrimientos funcionales” para papel y por qué importan?
Cuando pedimos un domicilio, por ejemplo, de una hamburguesa, es usual que el empaque lleve una protección interna que evita que este se humedezca y posteriormente se rompa. Tradicionalmente, este recubrimiento tiene generalmente polietileno adherido al papel para protegerlo.
El reto aparece porque, al estar unidos, separar ambos materiales durante el reciclaje se vuelve complejo, reduciendo así las posibilidades de aprovechamiento.
Para responder a este desafío, uno de los líderes en innovación en empaques sostenibles, BASF, desarrolló recubrimientos a base de agua que cumplen la misma función reemplazando así las capas plásticas difíciles de reciclar.
La tecnología detrás de esta solución es Joncryl HPB, polímeros usados como recubrimientos para papel y cartón, aprobados para contacto con alimentos.
“La demanda de empaques más sostenibles está transformando el diseño de los envases. La innovación en recubrimientos funcionales para papel busca mantener la funcionalidad del empaque y facilitar su reciclaje, de modo que el material pueda regresar a la cadena productiva”, señaló Camilo Paiva, Gerente de Dispersiones en BASF.
Estos recubrimientos ofrecen protección contra agua, grasa y vapor; permiten sellar el envase con calor, como ocurre con las capas plásticas tradicionales. En otras palabras, buscan que un vaso o envase de papel funcione igual que uno convencional, pero que sea mucho más fácil de reciclar después.
Las tendencias del sector apuntan hacia el ecodiseño, el uso de contenido reciclado y el desarrollo de materiales con menor huella de carbono, como parte de un esfuerzo conjunto entre industria, reguladores y consumidores. En este escenario, las nuevas soluciones para envases de papel se posicionan como un aliado clave para fortalecer la relación entre marcas y consumidores, facilitar el reciclaje y avanzar hacia modelos de producción más circulares.