Colombia pide aval a la Unión Europea para comercializar, en ese bloque, la harina de cacay como nuevo alimento
Colombia radicó ante la Unión Europea el expediente técnico-científico a través del cual solicita a ese bloque la autorización para comercializar, en ese mercado, la harina de cacay en la categoría de Novel Food, que es la que regula la entrada de nuevos alimentos a ese destino.
La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, celebró este avance que es resultado de un trabajo articulado entre el Gobierno del Cambio, el sector privado y el proyecto Territorios Forestales Sostenibles (TEFOS 3), en el marco del Memorando de Entendimiento que firmaron en octubre pasado, con el objetivo de promover, facilitar y acompañar el proceso de internacionalización del cacay, un fruto amazónico.
“Este paso que acabamos de dar, y que suma en el propósito del Gobierno del Cambio de transitar a una economía diversificada, inclusiva y sostenible, es el primero de este tipo que adelanta Colombia ante la Unión Europea para que un producto amazónico se incluya en la lista de nuevos alimentos. Esto posiciona al cacay como un ingrediente estratégico dentro del portafolio colombiano de productos naturales de alto valor agregado”, explicó la ministra Morales Rojas.
El proceso, que inició en 2024, culmina una etapa técnica de alta exigencia científica y regulatoria. Ahora, durante el próximo mes se surtirá la fase de validación administrativa y posteriormente comenzará la evaluación técnica y científica por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que podría extenderse hasta nueve meses.
La estructuración del expediente se desarrolló bajo los lineamientos de la EFSA, demostrando el consumo histórico seguro en un tercer país, por al menos 25 años. Para este fin, se incorporó evidencia de composición, perfil nutricional, inocuidad, trazabilidad, procesos productivos y sostenibilidad.
La iniciativa fue liderada por los ministerios de Comercio, Industria y Turismo y de Agricultura y Desarrollo Rural, en articulación con el programa TEFOS de la Embajada Británica, la Cooperación Alemana GIZ y seis empresas colombianas vinculadas a la cadena de valor del cacay.
El sector empresarial colombiano desempeñó un papel determinante al aportar información técnica, garantizar el suministro de materia prima, validar procesos industriales y demostrar la viabilidad del escalamiento productivo bajo estándares internacionales.
El cacay es una nuez nativa de la Amazonia y la Orinoquia. Su semilla contiene hasta un 60 % de aceite rico en grasas insaturadas como el omega-6 y el omega-9. La harina obtenida después de la extracción del aceite puede contener hasta un 40 % de proteína y altos niveles de fibra, características que la hacen atractiva, como ingrediente de valor agregado en la industria de alimentos y para productos derivados de estos.
Otras bondades del cacay
Más allá de sus atributos nutricionales, el cacay tiene impacto en el orden territorial. Su cultivo en sistemas agroforestales contribuye a la restauración productiva de tierras degradadas, promueve la conservación de la biodiversidad y fortalece modelos sostenibles de uso del suelo.
Actualmente, su cadena productiva involucra a más de 500 familias campesinas e indígenas, generando ingresos formales y dinamizando economías locales bajo principios de comercio justo.
De obtener la autorización, Colombia sumaría otro producto a la canasta exportadora hacia ese mercado y consolidaría un modelo replicable para otros productos de la biodiversidad nacional.
La aprobación de la harina de cacay como Novel Food representaría un avance estratégico para la bioeconomía colombiana, fortaleciendo la competitividad internacional del país y demostrando que es posible convertir la riqueza natural en desarrollo sostenible con impacto económico, social y ambiental de alto nivel.
Con esta radicación, Colombia envía un mensaje claro a los mercados globales: la biodiversidad amazónica puede transformarse en innovación, ciencia y oportunidad.