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Ibagué
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No se equivoque señor Toledo

El ex gerente del Ibal se pronunció acerca de las declaraciones que el candidato a la Alcaldía de Ibagué, Jhon Ésper Toledo realizará ayer donde afirmaba que el Ibal fue incapaz de suministrar agua a la ciudad y no porque esta faltará sino por mala gerencia.
15 Sep 2015 - 8:20 COT por Ecos del Combeima

En mis actuaciones públicas y privadas he sido siempre respetuoso de la ley, por lo que antes de que los leguleyos de cafetín que por estos días pululan en la ciudad buscando la paja en el ojo ajeno sin advertir la viga en el propio, debo señalar que como funcionario público estoy obligado a acatar las leyes referentes a la prohibición que pesa sobre los funcionarios de participar en política. En ese sentido, y acogiéndome al Artículo 20 de la Constitución Política de Colombia que versa sobre el Derecho a la Libre Expresión, me veo obligado a responder y/o a solicitar una mayor claridad sobre algunas opiniones expresadas por el señor Jhon Esper Toledo en el Ping Pong Político de Ecos del Combeima el pasado 14 de Septiembre.

En efecto, en una entrevista concedida a tan respetable medio radial el cual considero por diversas razones una emisora cercana a mis afectos, el señor Toledo indicó que “Al Ibal le quedó grande suministrar agua a la ciudad y no porque esta faltara sino por mala gerencia” (Ver nota: http://www.ecosdelcombeima.com/elecciones-2015/nota-66207-al-ibal-le-qu…). Reza un conocido refrán que “el que calla otorga” y ciertamente, por haber ocupado la gerencia del Ibal de Enero a Septiembre de 2012, me siento obligado a protestar tan aventurada opinión. Habrá entonces que recordarle al señor Toledo algunas cosas, pues de opiniones tan genéricas y vagas resulta difícil saber a qué se refiere. 

En primer lugar, hay que señalar que el Ibal obedece a esquema de gobierno corporativo, es decir que tiene una junta directiva donde se discuten las decisiones estratégicas de la empresa, y la cual asesora y guía al gerente en temas determinantes. Al señalar que hay “mala gerencia”, se indicaría de paso que la junta directiva está de adorno o no cumple cabalmente con su cometido. En ese sentido, el cuestionamiento mayor se lo llevaría el alcalde de la ciudad, que es quien preside la Junta del Ibal. Así mismo, y desde enero de 2012, tenían asiento en dicha junta personas como el arquitecto Juan Gabriel Triana, ex Secretario de Planeación y recordado por haber gestionado el POT por decreto y por haber dado mediante contratación directa el infausto contrato de “consultoría” que sirvió de soporte para el acuerdo de la Fotomultas. Como en el caso de Triana, también hicieron (o hacen?) parte de la Junta del Ibal personas como Juan Carlos Herrán, quien según informaciones de medios locales hace parte de la campaña del señor Toledo. Curioso resulta que personas que hacen o hicieron parte de dicha junta, la cual es el soporte del gerente, y que según esto pasaron “de agache” en el Ibal, ahora hagan parte de la campaña del señor Toledo. Solo me asalta un interrogante: ¿Por qué en las múltiples oportunidades en que estuvo como alcalde encargado de Ibagué, el señor Toledo (al menos mientras yo fui Gerente del Ibal) nunca asistió a una junta directiva?  

En segunda medida, debo decir que posiblemente el señor Toledo desconoce algunas cosas del Ibal, las cuales por haber sido su gestor debo defender. Recordarán los lectores que en el primer semestre de 2012 y en compañía del entonces Senador Juan Mario Laserna Jaramillo gestioné cerca de $50.000 millones ante el gobierno nacional para la culminación del Acueducto Complementario, recursos que fueron confirmados por el Presidente Santos en julio de 2012 ante el Gobernador Delgado Peñón, el Alcalde Luis H. Rodríguez y la bancada parlamentaria del Tolima. Cabría preguntarse si acciones como esta podrán considerarse desde su particular óptica como ejemplos de una “mala gerencia”, máxime cuando a la fecha no conozco el monto de recursos gestionados por el señor Toledo en su paso por tres secretarías de despacho desde el 1 de Enero de 2012 hasta el momento de su renuncia.

De la misma manera, hay que recordar que en mi paso por el Ibal se estructuró, con el apoyo del entonces Ministro del Trabajo Rafael Pardo Rueda, la planta de personal del Ibal, que hoy beneficia a cerca de 223 personas que hoy gozan de estabilidad laboral y plenas garantías de ley. ¿Será esta, señor Toledo, otra muestra de mala gerencia? Y lo pregunto porque no tengo noticia de que el señor Toledo, en su paso por tres secretarías, haya impulsado la formalización laboral o haya logrado la estabilidad laboral de los cientos de contratistas de la “Seguridad Humana” que reclaman mejores condiciones laborales y la aplicación de los postulados internacionales referidos al “Trabajo Digno y Decente”. Además de esto, y lo digo porque fui crítico de los procesos de tercerización que finalmente le entregaron la gestión comercial del Ibal a las firmas Presea y Proactiva, ignoro si quien habla de “mala gerencia” se haya puesto del lado del Ibal o de la ciudad para manifestar su rechazo a estos perversos modelos de tercerización. Al menos en una rápida búsqueda en Google no encontré ninguna evidencia al respecto.

Finalmente, y para no aburrir más al lector, debo hacer mención especial al controvertido contrato con Acualterno, directamente relacionado con el Acueducto Alterno de Ibagué. Como gerente puse en conocimiento del Zar Anticorrupción, de la Contraloría General y de la Procuraduría General diversos temas que consideré poco claros, y que en concepto del equipo jurídico y técnico que me acompañaba resultaban inconvenientes para el Ibal. Inclusive, y siendo crítico de la administración, he reconocido de manera permanente que este contrato fue una herencia negativa del gobierno de “Chucho” Botero quien, paradójicamente, hoy funge como pilar fundamental de la campaña del señor Toledo. ¿Será que haberme parado en la raya, y no haber cedido ni a las presiones de cuestionados abogados y de personas cercanas a la administración, me otorgan el calificativo de “mal gerente”?

Ciertamente pude tener muchos desaciertos como Gerente del Ibal, pero siempre obré motivado por sacar adelante a la empresa y por corregir diversas situaciones que amenazaban su viabilidad operacional, financiera, tributaria y comercial. Como lo he dicho también de manera reiterada, el día que tomé posesión de la Gerencia del Ibal juré cumplir la Constitución y la ley, lo que no suponía acatar sugerencias ni insinuaciones que pudiese considerar contrarias a mis principios o al estricto cumplimiento de la ley. O dicho de otra manera: me negué a ser un gerente firmón, razón por la cual tal vez algunas personas pudieron pensar que yo no era la persona idónea para el cargo.

Debo admitir que las opiniones del señor Esper Toledo, respetables eso sí, no hacen referencia específica a un periodo, a un gerente en particular o a unos hechos concretos, por lo que de manera pública le exijo que si tiene algo que señalar en relación con mi gestión como Gerente del Ibal lo manifieste de manera clara y con argumentos concretos, pues resulta inconveniente, particularmente para quien aspira a regir los destinos de nuestra ciudad, hacer afirmaciones tan ligeras y genéricas.

Post Data: El señor Toledo afirma en la entrevista a la cual he hecho referencia, que el problema no es la disponibilidad de agua. No se equivoque señor Toledo: La realidad de la oferta hídrica de Ibagué es compleja y no es tan abundante como la supone. Una rápida visita a Cortolima podría ofrecer ilustración estadística clara y definitiva sobre la paulatina disminución del caudal de las principales cuencas y afluentes que surten al municipio de Ibagué, incluidos sus acueductos comunitarios. Creo, como un ciudadano del común, que antes de hacer afirmaciones sobre temas de tanta trascendencia para la ciudad, cualquier persona que aspire a un cargo de elección popular debería, como mínimo, informarse y sustentar de mejor manera sus argumentos.