Paraderos sin sistema: el reflejo del transporte público que Ibagué todavía le debe a sus ciudadanos
Los paraderos del transporte público en Ibagué fueron instalados para ordenar la movilidad. Sin embargo, en la práctica, su funcionamiento sigue enfrentando dificultades que reflejan un problema compartido entre ciudadanos y el SETP.
Durante un recorrido realizado uno de los tramos más transitados de la ciudad, Ecos Del Combeima consultó a los ibaguereños sobre el uso de estos espacios. Las respuestas muestran una realidad diversa: mientras algunos consideran que los paraderos representan un avance y procuran utilizarlos correctamente, otros reconocen que todavía persisten comportamientos que dificultan su funcionamiento.
"Son funcionales, pero no están funcionando. Los usuarios ni abordan en los sitios, ni los transportadores paran en el sitio. Es un desorden", manifestó uno de los ciudadanos consultados.
Otro usuario destacó que los paraderos sí representan una mejora para la movilidad, siempre que exista compromiso colectivo. "Ha sido bueno porque los buses dejarían de parar cada nada. La gente debe concientizarse y utilizar los puntos adecuados".
La percepción también evidencia que muchos pasajeros sí esperan los buses en los lugares establecidos y valoran la existencia de una infraestructura organizada. Sin embargo, otros usuarios reconocen que todavía solicitan la parada en cualquier punto de la vía y algunos conductores continúan recogiendo pasajeros fuera de los espacios autorizados.
A ello se suma otro inconveniente señalado por la ciudadanía: varios paraderos permanecen ocupados por vehículos particulares estacionados.
"Los paraderos son muy buenos siempre y cuando haya cultura de utilizarlos, tanto el usuario como el conductor. Pero muchas veces están ocupados por carros parqueados y eso también dificulta que funcionen".
Un sistema que todavía está incompleto
Las opiniones de los ciudadanos coinciden con una realidad que va más allá del comportamiento de quienes utilizan el transporte público.
Los paraderos hacen parte del Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP), un proyecto que busca transformar por completo la movilidad de Ibagué mediante una reorganización de rutas, infraestructura, tecnología, recaudo y operación. El sistema fue declarado de importancia estratégica mediante el CONPES 4017 de 2020 y contempla una inversión superior a los $466.000 millones, financiada entre la Nación y el Municipio.
Aunque durante los últimos meses la Administración Municipal ha acelerado la instalación del mobiliario urbano y adelantó un plan piloto de paraderos sobre la carrera Quinta, el propio SETP reconoce que el proceso aún continúa y que todavía falta consolidar componentes esenciales como la reorganización operacional, la modernización del recaudo, la infraestructura complementaria y la implementación integral del sistema.
De acuerdo con información oficial, actualmente se han instalado cerca de 960 señales de paradero, dentro de un proyecto que contempla más de 1.100 puntos distribuidos en las 13 comunas de la ciudad. Paralelamente, ya fue finalizado el estudio operacional que permitirá redefinir rutas, frecuencias y terminales para que los paraderos realmente funcionen como parte de un sistema integrado y no como simples señales sobre el andén.
La implementación del SETP ha significado importantes inversiones en infraestructura vial, señalización, espacio público y corredores estratégicos. No obstante, la modernización del servicio depende de varios componentes que aún avanzan de manera gradual, entre ellos la reorganización operacional, la renovación del parque automotor y la consolidación de una verdadera cultura ciudadana alrededor del sistema.
Especialistas en movilidad coinciden en que un Sistema Estratégico no funciona únicamente con obras físicas. También requiere control permanente, pedagogía para usuarios y conductores, respeto por las normas de tránsito y una operación completamente articulada.
Mientras ese proceso termina de consolidarse, la realidad de los paraderos resume el momento que vive el transporte público de Ibagué: una ciudad que ya comenzó a construir la infraestructura del futuro, pero que todavía convive con prácticas del pasado.
El reto ahora no solo está en acelerar la implementación del SETP, sino en lograr que ciudadanía, empresas transportadoras y autoridades avancen al mismo ritmo para que esos paraderos dejen de ser únicamente una referencia en la vía y se conviertan en la base de un sistema de transporte verdaderamente organizado.