¿Serán suficientes las cintas amarillas? La apuesta de Ibagué para proteger el ornato durante el Festival
A diferencia de otros años, cuando las autoridades recurrieron a extensos cerramientos con polisombras para aislar los separadores de la Carrera Quinta durante las festividades, en esta edición del Festival Folclórico Colombiano la estrategia de protección parece más discreta.
Un recorrido realizado por Ecos del Combeima permitió evidenciar que gran parte de los separadores se encuentran delimitados únicamente por vallas metálicas y cintas amarillas con mensajes de advertencia que restringen el ingreso a las zonas verdes.
La medida responde a la necesidad de proteger la inversión realizada en el corredor vial tras las obras de renovación de la Carrera Quinta, una de las principales vitrinas urbanas de la ciudad y escenario de los tradicionales desfiles sanjuaneros y sanpedrinos.
Sin embargo, el debate entre algunos ciudadanos no gira alrededor de la existencia o no de controles, sino sobre si estos serán suficientes para soportar la presión de miles de asistentes que se concentrarán durante los próximos días en el principal corredor vial de Ibagué.
Para varios de los ciudadanos consultados por este medio, la principal diferencia frente a años anteriores radica en que la remodelación de la Carrera Quinta incorporó más puntos de paso peatonal, lo que facilita el cruce entre ambos costados de la vía sin necesidad de atravesar directamente las zonas verdes.
Esa condición, consideran algunos, podría disminuir el impacto sobre los jardines y espacios recuperados recientemente. No obstante, otros ciudadanos creen que las medidas actuales son insuficientes y que la instalación de polisombras habría ofrecido una barrera más efectiva para evitar el ingreso de personas a los separadores durante los eventos masivos.
La percepción cobra relevancia si se tiene en cuenta que la Carrera Quinta será nuevamente el epicentro de las actividades más concurridas del Festival Folclórico Colombiano, donde miles de personas buscarán ubicarse en los mejores puntos para observar las comparsas, agrupaciones musicales y muestras culturales.
Por ahora, la apuesta de la Administración Municipal se concentra en las vallas metálicas, la señalización preventiva y el llamado al comportamiento ciudadano. Será el desarrollo de los desfiles el que determine si las medidas implementadas este año logran preservar uno de los espacios públicos más importantes de la capital tolimense sin necesidad de restricciones adicionales.