Educación mediada por la virtualidad, el nuevo reto del Colegio de la Presentación
La congregación Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen llegó a Ibagué en misión médica en 1901, a construir y regentar el Hospital de Santa Librada en su momento el más importante de la ciudad, más tarde llamado San Rafael y hoy en día se conoce como Clínica Tolima. La congregación asumió su rol de educación con un colegio para señoritas en el que se les enseñaba años se enseñaba aritmética, ortografía, historia, lectura, catecismo del padre Astete, geografía, se le daba especial importancia a las artes manuales. Para 1911 capacitó normalistas, 1926 se amplió la oferta académica, incorporó el estudio de historia universal, francés y pedagogía. Para 1931 se incorporó mecanografía caligrafía, taquigrafía y contabilidad se procuraba grado con honores y en poco tiempo para que salieran a trabajar en las primeras pequeñas empresas como fábricas y centros manufactureros merced a los indicios de urbanización de la ciudad. En 1948 solicito aprobación oficial de bachillerato clásico. En el 2001 en el marco de la celebración de sus 100 años deja de ser exclusivamente femenino y abre sus aulas a los niños, pasando a ser mixto.
Como dato curioso, la evaluación para poder acceder al título de grado superior de maestra se debía hacer de manera oral en compañía de su familia y maestras, frente a las autoridades de la ciudad, el señor obispo, el alcalde, el director de instrucción pública o lo que hoy entendemos como secretario de educación y los rectores de los colegios de la región.
En 1977 se da inicio a la educación personalizada en primaria y en 1982 en bachillerato, sistema educativo basado en la metodología del jesuita francés Pierre Faure, que junto con otros grandes de América Latina como Paulo Freire y Orlando Fals Borda, un método constructivista basado en la educación personalizada y comunitaria, impregnado por una filosofía centrada en la confianza hacia el alumno, en sus posibilidades y en valorar lo que puede hacer por sí mismo, pues el alumno tiene la capacidad de descubrirse y reconocer sus propias habilidades. Es un método transformador pues le da oportunidad al alumno de crearse el hábito de la investigación y de la responsabilidad, valorándose a sí mismo, su trabajo y el de los demás. Implica mucho tiempo de trabajo, dedicación, calidad y, sobre todo, entrega. Con todo esto, se logra que el alumno conquiste una mayor organización y calidad en su trabajo, también se crea en él consciencia de aprecio por lo que realiza y se siente motivado.
El Colegio de la Presentación hace parte del patrimonio de la Capital Musical de Colombia, siguiendo los principios rectores de Marie Poussepin, una mujer que se adelantó a su época, pues cuando en 1675 muere su madre, Marie, con sólo 22 años, fue llamada a sustituirla como tesorera de la cofradía de la caridad y en la educación de su hermano Claude de sólo 10 años. Dotada de gran habilidad para los negocios industriales, lo demuestra saldando en breve tiempo las grandes deudas de su padre, víctima de una catástrofe financiera en 1679. Después de la muerte de su padre, en 1683, quedó como única responsable de la hacienda familiar que con intuición y audacia supo renovar. Activó transformaciones pioneras, modernizó la industria manufacturera, situándose como una de las principales de Dourdan y modificó los contratos de trabajo de los aprendices en el campo retributivo, en conformidad al espíritu de la justicia evangélica. Salvadas sus responsabilidades se dedica a servir a Dios y a empoderar a las mujeres, influía en la educación y en darles las herramientas para que fueran independientes pero sin perder la fe y los valores, a su muerte, Marie Poussepin deja sólidamente constituida la primera comunidad dominicana femenina de vida apostólica.
En la historia de Ibagué el Colegio de la Presentación cuenta con un gran prestigio, el respeto y la admiración por la fortaleza de sus valores y el crecimiento continuo en la educación, ubicado en un lugar de privilegio en el marco del parque Simón Bolívar y con una sede campestre en la zona del Barrio Vergel que lleva el nombre de la fundadora de la comunidad, donde los estudiantes desarrollan sus actividades deportivas, propende por el cultivo del arte, la danza y la música, ello garantiza un aspecto relevante a la formación integral de sus estudiantes. Su currículo, siempre adecuándose a las necesidades de la realidad global, ha mantenido entre su academia, la enseñanza de la música y ha permanecido perseverante en el cultivo, especialmente, de los aires vernáculos colombianos.
A meses de cumplir 120 años, ha tenido que asumir nuevos retos, los que la pandemia ha puesto a la orden del día, pero como bien lo dice Orlando “Teto” Quintero, coordinador académico del colegio, en entrevista con Ecos del Combeima: “afortunadamente dentro de la institución tenemos dos ingenieros, el que maneja toda la parte web, el hosting y tenemos una maestra ingeniera, también tenemos compañeros que tienen un bagaje muy interesante dentro de la virtualidad… …los niños ya vienen trabajando desde hace mucho tiempo en el colegio con la plataforma Edmodo… Al finalizar el primer periodo hacemos un balance y decidimos implementar una propia plataforma, un LMS* pago para el colegio donde nosotros podamos tomar toda muestra propuesta pedagógica e implementarla… Los contenidos de la plataforma los incorporamos nosotros.”
Y como muestra que a pesar que no se hace presencia física en el colegio pero el espíritu mariano no se ha dejado de lado, maestros y alumnos preparan el Festival de Música Mariana, esta vez desde la virtualidiad.
* Sistema de Gestión de Aprendizaje