Economía popular, la gran ganadora de la marcha en Bogotá
Negocios aplazados, citas postergadas, negocios con bajo desempeño, caos vehícular y un sólo ganador, la llamada economía popular, fue el panorama de Bogotá este miércoles cuando se realizó la marcha organizada por el Gobierno para presionar la aprobación de las reformas sociales que estudia el Congreso.
Desde tempranas horas, varias de las vías principales de la ciudad fueron cerradas para el tráfico automotor para permitir, inicialmente, la concentración de los marchantes.
Se vieron afectadas por los cierres, la carrera Séptima en el llamado centro ampliado,es decir entre las calle 72 y la calle primera, la calle 13, la avenida El Dorado, lo que ocasionó demoras en el transporte público y el desplazamiento de los ciudadanos.
Las congestiones de tráfico por los cierres forzados de las vías se trasladaron a otras calles como la avenida Caracas, la NQS o la Circunvalar.
En el centro de la ciudad fueron muchos los negocios que al notar la gran cantidad de gente en la marcha, se calcula por parte de la Secretaría de Gobierno del Distrito unas 25 mil personas, decidieron no abrir o cerrar sus establecimientos por temor a desmanes, que gracias al control de las autoridades no ocurrieron.
Oficinas de abogados, consultorios médicos, agencias de viajes, restaurantes, almacenes de distinta índole no tuvieron actividad, o simplemente vieron reducida su clientela por la jornada cívica.
Algunas universidades del centro, aplazaron clases o las pasaron a la modalidad virtual, lo que afectó el comercio en esa zona de la ciudad.
Aunque aún no se conocen las cifras sobre el impacto de los cierres de calles y la falta de actividad comercial se espera que la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, seccional Bogotá, de a conocer un informe oficial sobre la cifra de pérdidas o baja actividad en el sector.
Los ganadores
Al hacer un recorrido a lo largo de los sectores autorizados para el desarrollo de la marcha, los grandes ganadores de la jornada son los vendedores ambulantes de toda clase de productos.
En todo el recorrido de los manifestantes, los vendedores de agua, pasabocas, fritos, refrescos, vuvuzelas, etc, son los hacen su agosto.
El cambiante clima de la ciudad, llevó a que en horas de la mañana estos fueron los productos preferidos por quienes caminaron por las calles de la ciudad, pero luego del mediodía una nube se apoderó, inicialmente del centro de la ciudad y descargó un violento aguacero. A esa hora aparecieron los vendedores de paraguas y capas plásticas, para proteger a los marchantes de la lluvia.
En la plaza de Bolívar, lugar tradicional para las fotografías con llamas, los animales fueron desplazados hacia otros lugares, lo que ocasionó pérdidas a quienes buscan realizarse una instantánea con los camélidos.
Los vendedores de la plaza fueron los que más aprovecharon la jornada, pues la gran afluencia de público hizo que sus ventas se incrementaran, según Julían, quien camina con su negocio en el que ofrece salpicón, mago viche y jugo de mandarina, en más del 100%.