Venezuela vuelve al radar empresarial, pero entrar bien exige prudencia, cumplimiento y decisiones informadas: AmCham Colombia
Venezuela volvió al radar empresarial de Colombia. Pero la conversación no puede darse desde el entusiasmo sin filtro ni desde la improvisación. Hoy sí existen señales que abren espacios para los negocios y la inversión, pero el entorno sigue lejos de ser plenamente predecible: la apertura avanza por fases, depende de decisiones políticas y regulatorias, y sigue marcada por restricciones operativas e institucionales.
Ese fue el mensaje central de la presidenta de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture, durante su participación en el foro Inside Venezuela, donde se analizaron los avances recientes del proceso venezolano, los sectores que empiezan a mostrar movimiento y los desafíos que aún deben resolverse para consolidar confianza y seguridad para la inversión.
“Venezuela sí está abriendo espacios de oportunidad, pero no estamos ante una normalización plena. Estamos frente a un proceso gradual, selectivo y todavía condicionado, que exige avanzar con prudencia y tomar decisiones acertadas. El mayor riesgo es la fragilidad de las condiciones reales de operación”, afirmó Lacouture.
La Presidenta de AmCham Colombia explicó que Venezuela está transitando un camino distinto al que tradicionalmente se esperaba en procesos de recuperación. En lugar de una transformación institucional completa antes de la reactivación, hoy se está priorizando el restablecimiento de capacidades económicas y productivas para crear condiciones de mayor estabilidad. Ese enfoque abre oportunidades, pero no elimina los riesgos ni resuelve, por sí solo, los temas pendientes del entorno de negocios. Esa misma lectura está recogida en el Radar de AmCham, que advierte que el país es hoy “más operable que plenamente normalizado” y que la oportunidad existe, pero sigue siendo selectiva y condicionada.
En apenas diez semanas, agregó Lacouture, ya se observan señales importantes que empiezan a mover la conversación económica: ajustes en el aparato político e institucional, cambios regulatorios internos, flexibilizaciones focalizadas en energía, logística, puertos, aeropuertos y minería, así como el restablecimiento de canales diplomáticos y consulares que reducen parte de la fricción operativa para los negocios. Entre los hitos recientes se cuentan la reforma parcial del arancel de aduanas, la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la apertura del debate sobre una nueva ley minera y nuevas licencias de OFAC para operaciones específicas.
Sin embargo, AmCham Colombia advirtió que el escenario no puede leerse como una apertura plena ni como una recuperación consolidada. Las sanciones no desaparecieron; se han flexibilizado mediante licencias para actividades puntuales. Además, la banca, los pagos, los seguros, la validación de contrapartes, la corresponsalía y la estabilidad regulatoria siguen siendo factores críticos para cualquier operación. En otras palabras, hoy hay más ventanas abiertas, pero todavía no una normalización integral del entorno de negocios.
Para Colombia, las oportunidades más claras están en su capacidad de ser un socio cercano, rápido y confiable en sectores donde Venezuela necesita abastecimiento, soporte técnico y reconexión comercial. El Radar de AmCham identifica espacio en alimentos, salud, manufacturas, empaques, químicos, repuestos, logística, servicios empresariales y soluciones para cadenas de suministro, además de actividades asociadas a energía y mantenimiento industrial, siempre con especial prudencia en sectores de mayor sensibilidad regulatoria y reputacional.
“Sí hay oportunidades en Venezuela, especialmente para empresas colombianas por cercanía, experiencia y capacidad de respuesta. Pero esas oportunidades deben gestionarse con responsabilidad, con análisis riguroso y con una lectura realista del contexto”, puntualizó Lacouture.
AmCham Colombia insistió en que este no es un momento para decisiones apresuradas, sino para decisiones informadas. Las empresas mejor posicionadas serán aquellas que entren con cumplimiento reforzado, validación bancaria previa, buena selección de contrapartes y exposición progresiva. No basta con que una operación sea posible en el papel; también debe ser viable en pagos, logística, seguros, ejecución y sostenibilidad.
Finalmente, Lacouture subrayó que, en este contexto, contar con información confiable y acompañamiento estratégico será decisivo. “Quienes hoy tengan dudas sobre cómo leer este proceso, qué sectores se están moviendo, qué restricciones siguen vigentes o cómo actuar frente a este nuevo contexto, tienen en AmCham Colombia un aliado para resolverlas, orientar la toma de decisiones y acompañar el proceso con criterio, prudencia y seguridad”, concluyó.
AmCham Colombia reiteró que seguirá poniendo sobre la mesa información, análisis y orientación práctica para que empresarios, inversionistas y medios entiendan con claridad lo que está ocurriendo en Venezuela: dónde están las oportunidades reales, qué riesgos siguen presentes y qué condiciones deben evaluarse antes de actuar.