Maíz y fríjol, los más afectados por las lluvias en el país
Ante las graves afectaciones a los cultivos causadas por las recientes lluvias en el país, la Federación Nacional de Cereales, Leguminosas y Soya, Fenalce, emitió un llamado urgente al Gobierno Nacional.
Fenalce solicita al Estado que atienda de inmediato las emergencias que están impactando a la población colombiana en general.
Específicamente, el gremio pide un respaldo decidido y apoyo a los gremios para cubrir las necesidades de los productores, quienes enfrentan una situación crítica. La Federación subraya la importancia de este apoyo para que los productores puedan seguir garantizando el abastecimiento alimentario y contribuyendo al desarrollo rural del país.
Durante las últimas semanas, este evento climático ha generado lluvias intensas, persistentes y fuera de los patrones normales, afectando de manera directa zonas estratégicas de la producción agrícola. En el caso particular de los cultivos de fríjol y maíz, las precipitaciones coinciden con etapas críticas como la madurez fisiológica y la cosecha, ocasionando en numerosos casos la pérdida total de los cultivos, y en otros, un deterioro significativo de la calidad del grano, el cual no cumple con los estándares de comercialización, ni tiene aceptación en el mercado.
“Desde Fenalce, teniendo en cuenta los nueve granos que representamos, hemos podido evidenciar que, en la presente temporada de lluvias, los cultivos más afectados han sido el maíz y el fríjol, especialmente aquellos que se encuentran en etapas de cosecha o secamiento de grano en campo. En el caso del fríjol, se reportan afectaciones tanto en volumen como en calidad, mientras que en el maíz los principales impactos se relacionan con retrasos en la cosecha y mayores problemas de humedad del grano”, explicó Arnulfo Trujillo, gerente general del gremio.
Las afectaciones se vienen presentando en varias zonas productoras del país, principalmente en el Caribe y la región Andina. En estas regiones, el exceso de humedad ha condicionado las labores agrícolas, tanto en cosecha como en el cierre de ciclo de los cultivos. Las lluvias han generado dificultades operativas, riesgos de deterioro de la calidad del grano y mayores presiones fitosanitarias asociadas principalmente a temas de hongos.
Desde la federación, advierte que los cultivos de fríjol y maíz son estratégicos para la seguridad y soberanía alimentaria del país. En el caso del maíz, el fortalecimiento de su producción nacional es un pilar para reducir la dependencia externa y avanzar hacia un modelo agroalimentario más justo y sostenible.
“Esta situación pone en peligro la competitividad del sector agrícola y el bienestar de cientos de productores que dependen de sus cosechas y siembras para su sustento. No hay garantías frente a las inclemencias climáticas, poniendo en riesgo la seguridad y la soberanía alimentaria del país. Le pedimos al Gobierno Nacional que se movilice y atienda esta emergencia que también nos afecta a todos como colombianos, al ser consumidores de estos granos, a diario. La comida de Colombia está en riesgo”, afirmó el gerente de Fenalce.
Específicamente, las mayores afectaciones se han reportado en Córdoba y Cundinamarca. En Córdoba, las lluvias intensas, con registros superiores a 200 mm (milímetros) en pocos días, han inundado lotes de fríjol cabecita negra y afectado la calidad del grano, mientras que en Tolima las lluvias persistentes y los días nublados han retrasado las cosechas e incrementado los costos.
En la región Cundiboyacense, especialmente para fríjol Bola Roja y fríjol Cargamanto Rojo, el exceso de humedad ha impedido el ingreso a los lotes y ha deteriorado la presentación del grano.
En el caso del maíz, las lluvias han generado principalmente retrasos en las labores de cosecha, altos contenidos de humedad del grano y dificultades para el ingreso de maquinaria a los lotes. En varias zonas, los lotes se encuentran listos para cosechar, pero las condiciones de altas precipitaciones provocan el aumento de humedad del grano, incrementando el riesgo de pérdidas de calidad y mayores costos de secado.
Desde Fenalce, los ingenieros agrónomos están brindando acompañamiento en campo a los productores de las 15 regionales en las que la federación hace presencia. Sumado a esto, estamos emitiendo alertas tempranas del clima y su efecto en los cultivos, a través de recomendaciones agroclimáticas. Así mismo, en temas de calidad y comercialización, se está ofreciendo soporte a los productores.
Peticiones
Activación de líneas especiales de crédito a través de FINAGRO, con tasas subsidiadas, periodos de gracia amplio y condiciones preferenciales de acceso (muchos productores se encuentran reportados en las centrales de riesgo), orientadas a:
Capital de trabajo para la recuperación productiva.
Créditos de inversión para adecuación de tierras, maquinaria y equipos.
Refinanciación y normalización de obligaciones crediticias vigentes.
Implementación de apoyos económicos directos para los productores más afectados, que permitan compensar las pérdidas y garantizar la continuidad de la actividad agrícola.
Articulación con la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos de Desastre, UNGRD, para el reconocimiento formal de la emergencia productiva agropecuaria y la atención integral en los territorios afectados.
Fortalecer la asistencia técnica y acompañamiento productivo, orientado a prácticas de adaptación al cambio climático, manejo de excesos hídricos y reducción de la vulnerabilidad futura de los sistemas productivos. Es importante el desarrollo de materiales de fríjol resistentes a la humedad en épocas de cosecha.
Ampliación y fortalecimiento del seguro agropecuario, con mayores subsidios a la prima de cultivos de fríjol y maíz, de manera que se convierta en una herramienta asequible y efectiva de gestión del riesgo climático.
En cuanto al impacto en precios, hasta el momento no se evidencian incrementos generalizados asociados a las lluvias, dado que la oferta de grano, particularmente de maíz, se mantiene activa en varias regiones.
No obstante, en el caso del fríjol, las afectaciones de calidad y los retrasos en la cosecha podrían generar ajustes puntuales en el mercado, especialmente en zonas con menor disponibilidad de grano, dichos impactos se podrán reflejar en el precio las próximas semanas.