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Un año después del “cambio”

Las expectativas que generó la izquierda para llegar al poder no se han cumplido, la decepción de muchos de los que simpatizaron con esa campaña se ha hecho evidente.
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Ecos del Combeima
6 Ago 2023 - 9:27 COT por Ecos del Combeima

Ya ha transcurrido un año de Gobierno del Presidente Gustavo Petro y en la necesaria evaluación sobre su gestión el resultado ha dejado mas dudas que certezas. Las expectativas que generó la izquierda para llegar al poder no se han cumplido, por el contrario, la decepción de muchos de los que simpatizaron con esa campaña se ha hecho evidente por la situación en la que se encuentra el país. 

Lejos del fanatismo que inunda los medios de comunicación y las redes sociales, tratando ademas de ser lo mas objetivo posible, las promesas hechas por el pacto histórico y el gobierno del “cambio” se quedaron en eso, en promesas; la famosa “paz total” resultó siendo un saludo a la bandera, pues la situación de orden público nos devolvió al pasado con extorsiones, secuestros, territorios vedados por los grupos insurgentes, narcotraficantes, disidencias de las FARC y la guerrilla del ELN; en 12 meses han sucedido 53 masacres y el asesinato de 85 lideres sociales. 

Ni hablar del manejo administrativo del Estado. La tan anunciada austeridad del gasto ha brillado por su ausencia, la creación de un Ministerio con una fuerte carga burocrática, los 22 viajes internacionales que ha hecho el Presidente, los viajes en helicóptero de la Vicepresidenta, los inoficiosos viajes “protocolarios” de la Primera Dama, entre otras tantas más, dan muestra que en lo ultimo que piensa este gobierno es en ahorrarle dinero a los colombianos. El manejo político ha sido un desastre; a la brava han querido tramitar reformas improvisadas, sin un sustento técnico y financiero claro, lo que terminó en la ruptura de la coalición de gobierno en el Congreso y con 11 bajas en los Ministerios.

A lo anterior, sumémosle los continuos escándalos que adornan el gobierno de la “potencia mundial de la vida”; los repetitivos descaches de la Ex Ministra de Minas, las injustificadas ausencias del Presidente, los abusos de poder de quien fue la Jefe de Gabinete, las declaraciones del Ex Canciller en Venezuela sobre la financiación ilegal por 15 mil millones de pesos a la campaña de Petro y ahora el enriquecimiento ilícito y lavado de activos de Nicolas, su hijo.

La demagogia constante, la estigmatización, la arrogancia y el mesianismo del Presidente, su gobierno y sus seguidores, son el idioma que implantaron para hacernos creer que ellos tienen la verdad revelada sobre el pasado, presente y futuro de Colombia; quizás, cuando se referían al cambio, se les olvidó decir que iba a ser para mal, puesto que solo ellos, son los que se atreven a defender lo indefendible, queriendo tapar el sol con un dedo. 

Quedan tres años para que corrijan el rumbo, no por ellos, sino por el bien del país.

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Han sido más de 30 días complejos, que no solo dan cuenta de las consecuencias del temblor y que recuperar toda la flora perdida requerirá décadas, sino que a los incendios se les sumó una escalada de violencia.

En el caso particular, la Universidad del Tolima representa para miles de jóvenes la posibilidad de acceder a una profesión sin que el origen económico de sus familias determine su futuro, pero también representa un lugar en el que convergen las investigaciones sobre agricultura, agua, salud pública, turismo, producción, tecnología, desarrollo territorial, entre muchos otros temas, y es esa perspectiva justamente la que debería ser el punto de partida de las acciones del gobierno de la llamada “Patria Milagro”.

Hoy solo queda pedirle a la nueva administración celeridad en los procesos. Es hora de que dejen de jugar con los campesinos y de que esas tierras que se han prometido una y otra vez, por fin sean verdaderamente de ellos.

En el segundo trimestre de 2026, el número de micronegocios en Colombia creció apenas 0,5 % frente al mismo periodo del año anterior y el personal ocupado aumentó 0,6 %. Hasta ahí parecería un crecimiento tímido. Pero hay un dato que cambia completamente la conversación: los ingresos de esos micronegocios crecieron 14 % en términos nominales.

Las estimaciones iniciales del Gobierno han situado las pérdidas alrededor de $30 billones, aproximadamente unos US$9.600 millones, aunque la cifra definitiva seguramente necesitará tiempo para consolidarse.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.