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¿Con cuál mensaje de las campañas presidenciales se identifica?

Podríamos decir que está temprano, que hay mensajes buenos que van a tomar fuerza y nada esta escrito.
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17 Sep 2021 - 8:00 COT por Ecos del Combeima

Un interrogante difícil de responder porque cuesta trabajo recordarlos y además porque ninguno es contundente en conectar con la realidad del país. Sin embargo, hay uno que tiene el terreno abonado para convertirse en lema de gobierno.
    
La más reciente encuesta de EcoAnalítica Medición y Conceptos Económicos, concluye que la intención de voto para las elecciones presidenciales del 2022  sigue siendo liderada por el senador Gustavo Petro con el 21,6 por ciento.

El segundo lugar lo ocupa Sergio Fajardo con el 12,7 seguido del exalcalde de Medellín Federico Gutiérrez con el 8,9 por ciento. Juan Manuel Galán, quien ahora tiene el 6 por ciento, aparece en la cuarta posición.

La #CoaliciónDeLaEsperanza de Fajardo no dice nada distinto al cambio que normalmente prometen la mayoría de políticos.  Para algunos analistas Fajardo cuenta con las propuestas económicas y de generación de empleo más sensatas, pero esto no lo ha logrado transmitir desde hace 4 años.

Federico Gutierrez y su lema #SomosFuerzaTransformadora se va a la otra orilla: no acude a un lenguaje sencillo a los oídos de la gente “de a pie” y la idea de transformación es tan general que no sabemos su diferencial.

Juan Manuel Galán, más que un lema, cuenta con la interesante apuesta de un #NuevoLiberalismo. No obstante, lo malo es que las encuestas no han parado de decirnos que los colombianos estamos cansados de la política tradicional. Y aunque su propuesta es cambiar ese rumbo, con solo adicionar la palabra “nuevo”, va ser difícil convencer, por lo menos a las nuevas generaciones. 

Podríamos decir que está temprano, que hay mensajes buenos que van a tomar fuerza y nada esta escrito. Pero la #ColombiaHumana de Petro también tomó la delantera en este aspecto y este debe preocupar desde ya a los demás partidos.

Un lema con todo a su favor: una propuesta de “humanizar a un país” que ahora se convierte en partido en medio de un novelón que terminó esta semana con la decisión de la Corte Constitucional de concederle personería jurídica al partido del senador luego de que el CNE se lo negara en el 2018.

Hoy no hay conclusión sino una pregunta para las campañas ¿En verdad creen que sus mensajes están siendo útiles?

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Porque ya no basta con producir bien. Tampoco basta con tener tradición agrícola. Hoy el reto es otro: producir con eficiencia, gestionar con criterio empresarial y competir con estándares más altos.

No se trata de cualquier café. Son los mejores cafés de cada departamento, aquellos que han logrado destacarse por sus perfiles sensoriales, su trazabilidad y su calidad excepcional.

Pero Colombia no es un modelo teórico. Es un país donde la economía real funciona con una lógica distinta: aquí el crédito no es únicamente una herramienta de consumo, es un mecanismo de supervivencia. Y es ahí donde aparece la otra cara del debate.

Colombia importa cerca de 1,5 millones de toneladas de maíz al año, base para producir pollo, cerdo y huevo. También importa grandes volúmenes de carne de cerdo, lo que termina afectando el precio interno.

Esta lamentable situación tiene dos caras de una misma moneda. Ataco, donde generación tras generación había vivido de la agricultura básica y una minería artesanal, se encuentra hoy sometido a la ilegalidad.

Es muy triste que, aunque hoy existan más denuncias, no haya la misma proporción de justicia, pues el país se acostumbró a la indignación digital, a los nombres que circulan, a testimonios que conmueven, a debates encendidos y luego al olvido.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.