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Obras son amores y recursos en crisis

Varios fueron los proyectos que ejecutamos a lo largo y ancho del departamento, otros quedaron en fase de ejecución y que fueron acogidos con liderazgo y gran capacidad de trabajo por el gobernador Ricardo Orozco.
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27 Sep 2020 - 9:11 COT por Ecos del Combeima

El ejercicio de la función publica comporta unas obligaciones, que deben cumplirse so pena de quedarse en la retórica vacía, que por largos años dominó la política colombiana y por supuesto la del departamento del Tolima. Discursos plagados de adornos gramaticales, adjetivación rimbombante y citas de frases celebres e ilustres personajes, eran el común denominador de esa coyuntura política social y económica, resumida en hegemonía, privilegios, violencia y abandono del estado.

Quienes están preparados para gobernar deben conocer en mínimas y máximas proporciones lo que van a gerenciar, eso les determina ejercer un proceso de planeación, planes de accion, planes de inversión, gestión y consecución de recursos y por supuesto de ejecución, que al final es la razón de ser de los gobiernos, que se miden por sus ejecutorias, es decir por los hechos.

Varios fueron los proyectos que ejecutamos a lo largo y ancho del departamento, otros quedaron en fase de ejecución y que fueron acogidos con liderazgo y gran capacidad de trabajo por el gobernador Ricardo Orozco, el proceso en la Universidad del Tolima, en lo administrativo y académico, las obras viales de Ibagué – Rovira, Ibagué – Juntas, Chaparral – San Antonio, Herrera – Bilbao – Planadas, Carmen de Apicalá – Cunday, Purificación – Chenche, puente de Gualanday, vías urbanas en los municipios del Libano, Honda, Ambalema, San Luis, Espinal, vías rurales en Calarma Chaparral, Bilbao Anzoátegui, La Samaria en Ortega, proyectos de CTeI en café, cacao, apropiación de TIC, la granja Los Andes en Planadas, Megacolegios en Bilbao y San Antonio, varios acueductos, entre otras obras que se han constituido en el soporte de la activación económica y la generación de empleo en esta crisis, que ha agobiado tanto nuestra salud y nuestra economía.

En nuestro caso siempre pensamos en la necesidad de impulsar un crecimiento incluyente, en búsqueda de la equidad, por eso nuestra prioridad fue y será la humanización de las inversiones, un concepto de economía ajustada al nuevo hombre, a la nueva mujer y, especialmente, a los niños y jóvenes de hoy. Es necesario sin duda dar un vuelco a las teorías de las políticas económicas de siempre, esas que han dominado en las últimas décadas los foros de expertos y los salones de clase en nuestra nación y avanzar en el camino hacia la equidad, la generación de oportunidades y el equilibrio social.

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Por eso, elegir bien no es un asunto menor. Es decidir quién tendrá la responsabilidad de defender al Tolima con argumentos, con liderazgo y con visión de desarrollo, en el escenario donde se toman las decisiones más importantes del país.

El crecimiento de 131 % no debe leerse como un punto de llegada, sino como una señal de oportunidad. Porque la participación del Tolima dentro del total nacional sigue siendo cercana al 0,35 % en exportaciones no minero-energéticas. Es decir, hay crecimiento, pero también hay un enorme margen de expansión.

Hay quienes afirman que dicha conducta raya en un problema de salud mental, pero también, desde el punto de vista sociológico, algunos expertos, como el mexicano Omar Estrada, han abordado el fenómeno como una nueva forma de expresión de los jóvenes que hay que entender y comprender.

“Con seguridad todo y sin seguridad nada¨, frase que ha calado profundamente en todos los colombianos, al nacer de una realidad.

Colombia atraviesa un momento económico complejo, mientras el debate político se consume en polarización, la economía real intenta sostenerse sobre una base exportadora aún frágil y altamente dependiente de bienes primarios.

La decisión más importante en marzo, mayo y junio de 2026 es elegir pensando en nuestra institucionalidad y democracia, que ha sido la más antigua y solida de Latinoamérica y respetar, así no nos gusten, esos pesos y contrapesos, y mejorar esta institucionalidad para que nunca más alguien abuse de ella o termine proponiendo constituyentes amañadas, para gobernar a su antojo. 

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.