Las posiciones conocidas hasta ahora son estas: los gremios hablan de aumentos entre 8,5 % y 9,5 %, Corficolombiana estima 8 % y las centrales obreras piden más de 10 %. Para quien dirige una empresa, lo útil es medir el efecto de cada escenario sobre su nómina.
Una ciudad o un departamento no se administran con corazones, pulgares arriba ni comentarios de felicitación. Se administran con decisiones, resultados, planeación y responsabilidad.
Ya es hora de cambiar los discursos por las acciones. El Tolima no se va a transformar solo desde una oficina en Ibagué ni desde un plan de desarrollo que nadie lee en la vereda.
Hay que decirlo sin rodeos, sin eufemismos y ni con la hipocresía de muchos que terminan disfrazando las atrocidades: ¡qué malparidez la que hicieron con Planadas!
No se trata simplemente de una mala cosecha, de un dólar desfavorable o de la volatilidad de los mercados internacionales. Estamos frente a una acumulación de problemas estructurales que amenazan la sostenibilidad de miles de familias campesinas.
El presidente De la Espriella ha hecho un llamado de salvación y compromiso nacional. Corresponde ahora que ese mensaje encuentre respuesta en quienes tienen la capacidad de invertir, innovar, producir, generar empleo y atender nuevos mercados.
Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.
¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?
Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.