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¿Por qué se presenta un enjambre de temblores en Chaparral? La geóloga Martha Calvache explica el fenómeno

La reconocida experta señaló que los movimientos evidencian una liberación de energía acumulada durante años, pero advirtió que la ocurrencia de un enjambre no permite determinar si habrá un sismo de mayor magnitud ni cuándo podría ocurrir.
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24 Sep 2026 - 8:21 COT por Ecos del Combeima

Chaparral atraviesa días de constante movimiento bajo sus pies. El municipio ha registrado un enjambre sísmico que ha llamado la atención de la comunidad y de los especialistas, mientras equipos del Servicio Geológico Colombiano realizan seguimiento a la actividad para obtener información más detallada sobre lo que ocurre en esta zona del sur del Tolima.

Ante este escenario, la geóloga Martha Calvache, quien durante más de 35 años estuvo vinculada al Servicio Geológico Colombiano, explicó que los sismos corresponden a una manifestación de la energía que se acumula en el interior de la Tierra. Según la especialista, durante años pueden acumularse esfuerzos en determinadas estructuras geológicas hasta que las rocas llegan a un punto en el que se rompen y liberan esa energía, produciendo los movimientos que son percibidos en la superficie.

Calvache aclaró que no se trata necesariamente de que varias fallas geológicas “confluyan” en Chaparral, sino de que el departamento del Tolima se encuentra dentro de un territorio marcado por procesos geológicos que han ocurrido durante miles y millones de años. Por esa razón, la actividad sísmica no está limitada a un único municipio y también se han presentado enjambres en otras zonas del departamento, como en sectores de Planadas.

La experta explicó que tanto la cordillera Central como la cordillera Oriental presentan estructuras geológicas que han demostrado actividad sísmica. En el caso del Tolima, estas condiciones se relacionan además con la presencia de volcanes y otras zonas de debilidad de la corteza terrestre. “Una falla activa es esa zona que tiene esa capacidad de producir sismos”, explicó durante una entrevista con Ecos del Combeima.

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¿Puede el enjambre anticipar un terremoto?

Una de las principales inquietudes de los habitantes es si la sucesión de temblores puede ser una señal de que se aproxima un terremoto de mayor magnitud. Frente a esta posibilidad, Calvache explicó que cada sismo representa una liberación de energía, independientemente de su tamaño, y que el análisis de los enjambres permite obtener información científica sobre los procesos que están ocurriendo.

Sin embargo, la especialista no estableció una relación determinante entre el enjambre actual y la ocurrencia de un terremoto mayor. Por el contrario, señaló que Colombia es un territorio sísmicamente activo y que estos procesos geológicos se desarrollan durante periodos muy prolongados.

“Los sismos más grandes no ocurren tan frecuentemente”, explicó Calvache, al señalar que se trata de procesos que vienen actuando durante millones de años y que continuarán presentándose en los Andes.

La geóloga también se refirió a los llamados periodos de recurrencia, utilizados por los científicos para estudiar la posibilidad de ocurrencia de grandes terremotos en determinadas zonas. Estos análisis consideran la acumulación de energía, la deformación de la corteza y las características de las denominadas fuentes sismogénicas.

No obstante, hizo una precisión fundamental: que una zona tenga un determinado periodo de recurrencia no significa que pueda establecerse una fecha exacta para el próximo terremoto.

“La naturaleza y los humanos no llegamos a esas precisiones”, sostuvo.

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Más monitoreo para entender qué ocurre

Calvache destacó que la presencia de expertos del Servicio Geológico Colombiano en la zona y el fortalecimiento del monitoreo permiten obtener información más precisa sobre el comportamiento de los sismos.

Explicó que, ante fenómenos inusuales, los protocolos contemplan la instalación o ampliación de redes de monitoreo con estaciones ubicadas cerca de las zonas donde se concentra la actividad. Esto permite conocer con mayor detalle características de los movimientos y avanzar en el conocimiento de las estructuras que los generan.

Pero el análisis no debe limitarse al sismo. Según la geóloga, también es necesario estudiar la respuesta del terreno y las condiciones que pueden incrementar el riesgo, como deslizamientos, represamientos, caída de árboles o problemas de infraestructura.

El llamado es a identificar riesgos y prepararse

Frente a la preocupación de los habitantes de Chaparral, Calvache señaló que sentir varios sismos puede resultar intimidante, pero recomendó actuar con sentido común y revisar las condiciones de seguridad de viviendas y espacios cotidianos.

La especialista llamó especialmente la atención sobre paredes deterioradas, elementos almacenados en lugares altos que puedan caer y viviendas antiguas cuyos techos de teja de barro, caña u otros materiales pesados no hayan recibido mantenimiento.

También recomendó prestar atención a posibles deslizamientos, represamientos o caída de árboles que puedan presentarse como consecuencia de los movimientos.

Más allá de la situación actual, Calvache planteó que Colombia debe continuar incorporando el riesgo sísmico en la planificación de viviendas, vías e infraestructura. Un movimiento que se origine en un municipio, explicó, puede generar efectos en una zona mucho más amplia, por lo que la preparación no debe limitarse al punto exacto donde se registra la actividad.

Mientras Chaparral continúa sintiendo los movimientos, el seguimiento científico permitirá establecer con mayor precisión qué está ocurriendo bajo el territorio. Por ahora, la información disponible permite hablar de un proceso de liberación de energía y de la necesidad de mantener el monitoreo, pero no de una fecha o certeza sobre la ocurrencia de un terremoto mayor.