La sequía afecta los cultivos y deja sin trabajo a comunidades rurales del Guamo
La emergencia por la sequía y los incendios forestales en el Tolima sigue dejando consecuencias que van más allá de las hectáreas afectadas. En Guamo, varias comunidades rurales aseguran que la falta de agua ha terminado por secar sus cultivos y reducir las posibilidades de trabajo y sustento para numerosas familias.
Durante una jornada de entrega de ayudas humanitarias, líderes comunitarios expusieron la difícil situación que atraviesan los habitantes de las zonas afectadas, donde la sequía ha golpeado directamente la producción agrícola.
“Las comunidades no tienen trabajo porque no hay dónde. Los limones se nos secaron y todo, entonces no hay producto para vender y estamos pasando por una situación muy difícil”, expresó uno de los representantes de la comunidad durante la visita.
Hasta el municipio llegó una comisión de la Gobernación del Tolima para entregar ayudas y acompañar a las comunidades afectadas por la emergencia. La jornada también incluyó espacios de trabajo con los habitantes para fortalecer la organización comunitaria y las acciones relacionadas con la gestión del riesgo.
Alexander Castro, secretario de Cultura y Turismo del Tolima, aseguró que la presencia institucional busca llevar no solo apoyo material, sino también acompañamiento directo a las comunidades que enfrentan las consecuencias de la emergencia.
Los líderes de las juntas de acción comunal destacaron la llegada de las ayudas en medio de una situación que califican como especialmente difícil para las familias rurales, cuya economía depende directamente de los cultivos y de las actividades del campo.
El panorama expuesto por los habitantes del Guamo evidencia otra cara de la emergencia que vive el departamento: cuando la sequía acaba con los cultivos, también amenaza el empleo, los ingresos y la seguridad económica de quienes dependen diariamente de la tierra para sobrevivir.
Mientras continúan las acciones para atender los incendios y enfrentar la escasez de agua, las comunidades rurales esperan que la ayuda humanitaria permita aliviar parte de una crisis que ya está golpeando directamente sus hogares y sus medios de subsistencia.