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El Tolima necesita su bancada

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.
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José Monroy
Crédito
Ecos del Combeima
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19 Jul 2026 - 9:28 COT por José Adrián Monroy

Mañana, cuando se instale el nuevo Congreso de la República, comenzará también una nueva oportunidad para el Tolima. Y digo oportunidad porque, además de los grandes desafíos nacionales, el departamento contará con una representación política que debería entender algo elemental: el Tolima no puede seguir siendo una suma de congresistas trabajando cada uno por su lado.

El país que recibe este nuevo Congreso no es un país sencillo. Hay que recuperar la seguridad, generar empleo, fortalecer la economía, mejorar la infraestructura, enfrentar el deterioro de la salud, recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones y entre tantos líos que tenemos, arranca un Congreso fragmentado, sin mayorías absolutas, obligado a negociar hasta para elegir mesa directiva y ese será, en esencia, el primer y más honesto retrato del cuatrienio que empieza.

Pero, en medio de esas discusiones nacionales, nuestros congresistas tendrán una responsabilidad adicional, defender al Tolima.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad. No podemos seguir esperando que cada congresista gestione su propio proyecto, su propio municipio o para su propia orilla política, mientras el departamento continúa enfrentando problemas estructurales.

Por eso, sería deseable que los congresistas tolimenses fueran capaces de construir algo que, parece sencillo pero suele ser extraordinariamente difícil, una bancada unida alrededor del territorio. Es que nuestro departamento eligió, entre Cámara, Senado y curul de paz, 12 voces para representarlo en Bogotá durante los próximos cuatro años. Que por fin aprendamos lo que hacen los congresistas de Antioquia o los de la costa. 

Y no se trata de que piensen igual. Tampoco de que renuncien a sus partidos, sus ideologías o sus convicciones. El Congreso es, precisamente, el escenario natural de las diferencias.

Pero hay momentos en los que el común denominador debería ser más fuerte que un partido. Y ese común denominador debería llamarse: Tolima.

En Bogotá podrán discutir como conservadores, liberales, verdes, del pacto histórico o del centro democrático. Pero cuando se trate de defender una obra estratégica, una inversión necesaria o una decisión que impacte el futuro del departamento, deberían recordar que hay algo que poderoso que los une y es la la tierra que representan.

El Tolima no necesita congresistas que simplemente lleguen a Bogotá a votar según las instrucciones de sus partidos. Necesita congresistas que tengan la capacidad de construir acuerdos, sumar esfuerzos y entender que una gestión política no se mide únicamente por los discursos pronunciados en el Capitolio, sino también por las oportunidades que se logran traer a la región.

Porque al final, cuando termine el período legislativo, nadie se preguntará en el departamento cuántas peleas ideológicas ganó su bancada. La pregunta será mucho más sencilla y, probablemente, mucho más incómoda:¿Qué hicieron realmente por el Tolima?Y qué bueno sería que esa respuesta se construyera entre todos.

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