El Parque de la Música sin vocación cultural y musical
El Parque de la Música, uno de los escenarios culturales más representativos de Ibagué, fue concebido para convertirse en una extensión del Conservatorio del Tolima y de la Sala Alberto Castilla. Sin embargo, con el paso de los años perdió esa vocación, según aseguró el arquitecto Andrés Francel.
El profesional explicó que el parque nunca fue pensado únicamente como un espacio público. Su función era convertirse en un corredor cultural y en una barrera acústica que protegiera la actividad musical del Conservatorio frente al ruido vehicular, además de servir como punto de encuentro para la ciudadanía alrededor del arte y la cultura.
"El parque fue concebido para complementar la actividad del Conservatorio. No era solamente un parque; era un escenario pensado para la música y para que la gente se apropiara de él a través de actividades culturales", señaló.
Para Francel, el deterioro del lugar no obedece a la falta de inversión en infraestructura, sino a la ausencia de una programación permanente. Aseguró que un escenario vacío termina siendo ocupado por problemáticas de convivencia, mientras que un espacio activo, con conciertos, ensayos y actividades comunitarias, fortalece la apropiación ciudadana y mejora las condiciones de seguridad.
En ese sentido, respaldó la posibilidad de que el Conservatorio del Tolima asuma un papel más protagónico en la administración del parque, al considerar que es la institución con mayor capacidad para mantener una agenda cultural constante y devolverle al escenario la función para la que fue creado.
El arquitecto también aprovechó para hacer una reflexión sobre el desarrollo urbano de la ciudad. Según su estimación, el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) vigente apenas alcanza cerca del 20 % de ejecución, por lo que considera que todavía existe margen para corregir decisiones y proteger sectores estratégicos como el entorno del Parque de la Música.
A su juicio, permitir edificaciones de mayor altura alrededor del escenario podría alterar el paisaje urbano y afectar la relación arquitectónica y cultural que existe entre el parque y el Conservatorio del Tolima. Por ello, insistió en que el crecimiento de la ciudad debe ir acompañado de una visión que preserve el patrimonio y los espacios destinados a la cultura.
"No necesitamos más cemento; necesitamos más música", resumió Francel al insistir en que la mejor forma de recuperar el Parque de la Música es convertirlo nuevamente en un escenario vivo, donde la actividad artística sea permanente y los ciudadanos vuelvan a apropiarse de este espacio emblemático de Ibagué.