Acueducto de San Isidro, en el ojo del huracán: denuncian trabas para votar y dudas sobre la calidad del agua
La prestación del servicio de agua en el barrio San Isidro, comuna 13 de Ibagué, está en el centro de una denuncia ciudadana que reúne varios reclamos: dificultades para participar en las decisiones del acueducto comunitario, cuestionamientos sobre su administración, agua que llegaría turbia y problemas de alcantarillado que, según los habitantes, estarían provocando inundaciones en las calles.
Una residente que pidió mantener su identidad en reserva aseguró que la administración de Agua San Isidro lleva cerca de diez años en manos de la misma dirección y cuestionó que, según su versión, actualmente solo estarían activos los cargos de presidencia y tesorería, sin una junta conformada con los demás integrantes.
Una asamblea convocada con pocos días de anticipación
La denunciante compartió una cartelera difundida en un grupo de WhatsApp en la que se convoca a una asamblea para el jueves. Según afirmó, la citación se habría realizado apenas tres días antes de la reunión, lo que considera insuficiente para que los usuarios interesados puedan inscribirse y participar.
La residente sostiene que el libro de socios debería permanecer abierto durante al menos 15 días para permitir el registro de quienes tienen una matrícula del servicio y desean intervenir en las decisiones de la organización. Sin embargo, asegura que varias personas no han podido inscribirse, incluso después de utilizar el servicio durante años.
“Yo soy usuaria de Agua San Isidro y compré una matrícula hace 20 años, pero no puedo ser socia porque no estoy inscrita en el libro ni tampoco me dejan inscribir”, manifestó.
También señaló que varios socios fundadores habrían fallecido y que sus familiares han intentado registrarse sin lograrlo. A su juicio, la situación podría dejar por fuera a buena parte de la comunidad y permitir que las decisiones se tomen con la participación de un grupo reducido de personas.
La denunciante teme que la asamblea termine realizándose con pocos asistentes y que se repita la elección de quienes actualmente administran el acueducto. Estas afirmaciones requieren ser contrastadas con la organización y con las reglas que rigen su funcionamiento.
¿Qué está pasando con la autorización del acueducto?
Uno de los señalamientos más delicados tiene que ver con la situación administrativa y sanitaria del sistema. La residente aseguró que, en un audio difundido el 2 de octubre, la persona que administra el acueducto habría mencionado que la organización no cuenta actualmente con una credencial que, según la denunciante, habría sido retirada este año.
La mujer relacionó esa situación con presuntos requerimientos de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios por la captación de agua de una quebrada que, según su versión, no sería apta para el consumo humano.
Este señalamiento debe ser aclarado por las autoridades competentes, que deberán precisar cuál es la situación actual del acueducto, qué permisos o registros tiene vigentes y si existen actuaciones relacionadas con la fuente de abastecimiento y la calidad del agua.
La preocupación aumenta porque, según la residente, durante la temporada seca varias familias tuvieron dificultades para acceder al servicio y dependieron de carrotanques. Ahora, con las lluvias, asegura que el agua llega turbia y que no ofrece confianza para el consumo.
Alcantarillado taponado e inundaciones
A las quejas por el suministro se suma el estado del alcantarillado. La denunciante afirmó que varios pozos permanecen taponados por la acumulación de residuos y que, cuando llueve, el agua se desborda hacia las calles.
Como ejemplo, mencionó una inundación ocurrida aproximadamente ocho días antes de sus declaraciones, en una vía que identificó tentativamente como la calle 17. También alertó sobre problemas en la red de alcantarillado de la Institución Educativa San Isidro.
Según relató, habitantes del sector habrían solicitado apoyo al IBAL para inspeccionar la red del colegio con un equipo de cámara robotizada. Sin embargo, aseguran que no existe claridad sobre quién debe responder por el mantenimiento, pues los usuarios pagan el servicio a Agua San Isidro.
La comunidad compartió además un video en el que se observa agua corriendo por una calle del barrio. La causa de esa afectación y el estado de las redes tendrán que establecerse mediante una revisión técnica.
La comunidad asegura que ya pidió ayuda
La denunciante afirmó que la problemática ha sido expuesta ante distintas instancias, incluida la Alcaldía de Ibagué. Según su relato, durante un consejo de gobierno realizado semanas atrás, la alcaldesa habría anunciado que revisaría la situación y tomaría medidas.
También aseguró que se había hablado de una posible conexión con el servicio del IBAL, teniendo en cuenta la cercanía de sus redes con el sector, pero que hasta el momento no han recibido una respuesta concreta.
Por eso, los habitantes piden la intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, la Alcaldía de Ibagué y las demás entidades competentes, para que se revise la situación administrativa del acueducto, se verifique la calidad del agua y se establezcan responsabilidades frente al alcantarillado.
La preocupación, según la denunciante, va más allá de una discusión sobre quién administra el servicio. Los residentes temen que la falta de un suministro continuo y confiable termine afectando sus condiciones de vida y el valor de sus viviendas.
Ahora la comunidad espera respuestas concretas: que se aclare quién puede participar en las decisiones de Agua San Isidro, cuál es la situación de sus autorizaciones y qué entidad debe garantizar que el agua y el alcantarillado funcionen en condiciones adecuadas.