Habitantes de calle en Ibagué: ¿Un problema sin solución de fondo?
Un documento conocido volvió a poner sobre la mesa una realidad que cada vez es más visible en las calles: el aumento sostenido de habitantes en condición de calle en la capital tolimense.
De acuerdo con los datos expuestos, la ciudad pasó de 1.200 habitantes de calle en 2023 a 1.560 entre finales de 2025 e inicios de 2026, lo que confirma una tendencia de crecimiento progresivo. Aunque en el documento se habla de un comportamiento “relativamente estable”, lo cierto es que año tras año las cifras han ido en aumento.
El mayor incremento se registró entre 2023 y 2024, con 200 personas adicionales (16,67%). Para 2025, el aumento fue de 120 casos (8,57%) y, en los últimos seis meses, se sumaron 40 más. Entre las causas señaladas aparecen el consumo de sustancias psicoactivas, factores sociales y la migración desde otras ciudades.
Sin embargo, más allá de los números, el documento deja ver una debilidad estructural: solo hasta 2023 se inició una caracterización formal de esta población y hasta octubre de 2025 se implementó una plataforma para consolidar datos en tiempo real. Es decir, durante años la ciudad enfrentó el fenómeno sin información clara ni herramientas robustas para intervenirlo.
Este escenario ha generado inquietud en distintos sectores, especialmente porque la percepción ciudadana apunta a que el problema no solo persiste, sino que se ha intensificado en zonas comerciales, parques y barrios residenciales, afectando la seguridad y la convivencia.
Ecos del Combeima intentó conocer qué acciones concretas se están implementando desde la Secretaría de Desarrollo Social Comunitario para hacer frente a esta problemática y buscar soluciones de fondo. Sin embargo, pese a la consulta, la secretaria Claudia Aristizábal no entregó respuesta.
El hecho de que estas cifras se conozcan a través de este tipo de documentos también deja preguntas sobre el manejo institucional del tema y la necesidad de mayor claridad frente a una problemática que impacta directamente a la comunidad.
“En seis meses solo aumentaron 40 casos”, destaca el documento como un dato positivo, pero el acumulado supera las 1.500 personas, una cifra que evidencia la magnitud del desafío social que enfrenta la ciudad.
El panorama abre un interrogante de fondo: mientras se mejora la forma de medir el fenómeno, ¿dónde están las estrategias estructurales para frenarlo? Porque más allá de las estadísticas, la realidad en las calles parece avanzar más rápido que las soluciones.