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Si hay grietas tras un sismo: Lonja de Bogotá recomienda evaluar antes de reparar

No todas las grietas representan riesgo estructural, pero las que crecen, son diagonales o afectan elementos estructurales deben ser evaluadas antes de repararlas.
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Una de las principales recomendaciones de los expertos de la Lonja es no cubrir, resanar o reparar una grieta importante antes de determinar su causa y condición.
Crédito
Clarin.com
21 Sep 2026 - 10:04 COT por Alfonso Aya Roa

“Después de un sismo no debemos caer ni en el alarmismo ni en la indiferencia. Una grieta no necesariamente significa que una edificación esté en riesgo, pero tampoco debemos ignorar una afectación que aumenta o que viene acompañada de otras señales. La recomendación es observar, documentar y, ante cualquier duda, consultar a un profesional competente antes de intervenirla”, señala Lina María Torrado Rojas, presidenta ejecutiva de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá.

El gremio hace un llamado a propietarios, arrendatarios y administradores de inmuebles residenciales o comerciales para que, después de un evento sísmico, realicen una inspección visual cuidadosa y no cubren o reparen inmediatamente las grietas sin determinar primero su causa y condición porque no todas las fisuras tienen el mismo nivel de riesgo.

Después de un sismo pueden aparecer grietas en paredes, techos, pisos y otros elementos de una edificación. Algunas pueden ser superficiales y estar relacionadas con cambios de temperatura, humedad o movimientos normales de los materiales, mientras que otras pueden requerir una revisión técnica. Los expertos de la Lonja de Bogotá recomiendan seguir los parámetros de la guía técnica para inspección de edificaciones del IDIGER y la AIS:

Grietas de bajo riesgo: generalmente son afectaciones no estructurales, como grietas finas menores a 0,2 milímetros en acabados, asociadas a retracción de materiales o algunas grietas horizontales en muros divisorios.

Grietas de riesgo moderado: requieren revisión y pueden estar relacionadas con asentamientos, sobrecargas o movimientos de la estructura, es decir aquellas que aumentan de ancho con el tiempo, las diagonales en muros y las que aparecen alrededor de puertas y ventanas.

Grietas de alto riesgo: pueden indicar afectaciones estructurales y requieren atención y evaluación técnica. Una grieta de gran tamaño son aquellas mayores a 3 milímetros, diagonales y acompañadas de desplazamiento de piezas. Las diagonales o en forma de “X” en muros y las grietas verticales en columnas o vigas, especialmente cuando están acompañadas de desprendimientos o humedad.

La recomendación es observar si la grieta es reciente, si ya existía antes del sismo o si ha aumentado, y buscar otras señales como deformaciones, desniveles, desprendimientos, separaciones, puertas o ventanas que no cierran correctamente y ruidos inusuales.

¿Qué deben hacer propietarios y arrendatarios?

Inspeccionar con precaución. Revisar muros, techos, pisos, columnas, vigas y escaleras, evitando exponerse a zonas que puedan representar peligro.

Identificar las características de las grietas. Observar su forma, dirección, ubicación y tamaño. Si es posible, registrar aproximadamente su ancho.

Comparar su evolución. Determinar si la grieta apareció recientemente o si ya existía y ha aumentado después del sismo.

Documentar las afectaciones. Tomar fotografías y videos y conservar un registro que permita hacer seguimiento de los daños.

Solicitar una evaluación profesional cuando exista alguna señal de alerta. Por ejemplo, una grieta que aumenta, que genera dudas o que está acompañada de deformaciones, desprendimientos, desniveles u otras afectaciones debe ser evaluada por un profesional competente.

No reparar antes de conocer la causa

Una de las principales recomendaciones de los expertos de la Lonja es no cubrir, resanar o reparar una grieta importante antes de determinar su causa y condición. Una reparación superficial podría ocultar temporalmente una afectación sin solucionar su origen y, además, dificultar posteriormente la evaluación técnica del daño.

Cuando se solicite una evaluación o se reporte una afectación, es conveniente tener disponible la dirección del inmueble, una descripción de los daños, fotografías o videos, información de contacto y una relación de otras afectaciones visibles.

Las recomendaciones aplican tanto para propietarios como para arrendatarios. El arrendatario debe informar oportunamente al propietario y al administrador de la copropiedad sobre cualquier daño que detecte, especialmente cuando pueda comprometer la seguridad del inmueble, y conservar evidencia de las afectaciones.

La Lonja sugiere que propietarios, arrendatarios y administradores mantengan una comunicación documentada sobre las afectaciones y las acciones que se adopten para atenderlas y que la seguridad de las personas debe ser siempre la prioridad; además, una adecuada evaluación permite tomar decisiones informadas sobre las reparaciones necesarias y la protección del patrimonio.

“La prevención también es una forma de proteger el patrimonio. Propietarios, arrendatarios y administradores tienen un papel importante después de un evento sísmico: identificar las afectaciones, reportarlas ante las aseguradoras y asegurarse de que las intervenciones se realicen con el acompañamiento técnico adecuado”, concluyó Torrado.